jueves, 8 de octubre de 2015

«Poder absoluto», de Oscar Barney Finn, una obra potente y necesaria, por Cristina Castello

 La corrupción, en una ficción que refleja la realidad

Hombres exiliados en la noche eterna
Hombres como semblantes de tumbas estranguladas
Raymond Queneau

            «Poder absoluto» desnuda la substantifique moelle de la corrupción política universal.
            Es una obra potente y necesaria, que nos alerta  y que produce una fuerte emoción estética.
            La postura ética que exhibe en el comienzo el joven Gerhard Bauer (Paulo Brunetti), no es más que la ilusión de que el sumo Mal podría tener su contrapartida en el sumo Bien.
    Pero no. Pasados los primeros minutos, el espectador que lo creyó así, comprende que fue una fantasía, una suerte de maniqueísmo de manual.
            Arnold Eastman (Carlos Kaspar) es un político de derechas,  prestigioso, que guarda el secreto de una etapa de su vida, abyecta; y es al personaje que juega Paulo Brunetti –ambicioso, eficientista, pragmático y lejos del principismo del debut de la obra-  a quien se le propone blanquear de una manera horrenda, aquel pasado.
            Laten en el diálogo, la economía de mercado y los horrores de los totalitarismos, la impiedad, la carencia de toda moral y –al fin- el destino del mundo. La condición humana… ¿O acaso la corrupción no parece hoy, inherente a ella?
La noche del estreno: el Maestro Oscar Barney Finn, Carlos
Kaspar, Paulo Brunetti y el aplauso agradecido
Foto: Carolina Alfonso

            Que «las guerras son necesarias en el Tercer Mundo, para  ayudar a la naturaleza a contener la expansión demográfica»;  y para «contentar a los militares de  aquellos países que  aún no están  preparados para la democracia», se oye decir al personaje de Carlos Kaspar. Sofismas perversos, varios, para justificar la degradación de la humanidad, sojuzgada por el Poder Absoluto… ¿y por su escasa Resistencia hacia todo lo que mata la vida?
            Durante el diálogo, intenso y muy bien jugado por Kasper y por Brunetti, un oído sensible puede escuchar en la platea, una respiración seca, casi animal, cuyo aliento reconoce la mentira verdadera que –en tanto que una ficción que refleja la realidad- muestra «Poder  absoluto».
 Pero también, la música de Puccini que tanto ama Arnold Eastman/Carlos Kaspar, y la delicadeza de los tulipanes que cultiva, con amor. Belleza y amor, sí, que comparte con Gerhard Bauer/Paulo Brunetti, mientras bendicen las guerras y planean crímenes, para ocultar la abyección: «Ahora sabemos que un hombre puede leer a Goethe o Rilke por la noche, que puede tocar a Bach y Schubert, y por la mañana acudir a su trabajo en Auschwitz.» (George Steiner).
            El poder, la ambición y los laberintos del Mal, en ese texto potente, que –gracias a la dirección del Maestro Oscar Barney Finn y a las actuaciones excelentes de Carlos Kaspar y Paulo Brunetti, induce a la reflexión, con un final que yo interpreto como abierto. 
Y descender a los abismos del hombre. Y remontar a faros de Bien. 

Cristina Castello


Actores:

Diseño de luces: Claudio Del Bianco
Diseño de espacio escénico: Oscar Barney Finn
Realización escénica: Eduardo Spindola
Vestuario: Paula Molina
Diseño gráfico: Leandro M. Correa
Fotografía: Andrés Eraso
Prensa: Duche Zárate
Asistencia de dirección: Agustina Barach
Producción ejecutiva: Mónica Benavidez

Dirección y puesta en escena: Oscar Barney Finn

Funciones:
Viernes 21 hs. Sábados 22 hs.
Teatro Payró
San Martín 766
Precios: $ 160.- Jubilados y estudiantes: $ 90.-
***Audio de una entrevista a Oscar Barney Finn 
***En Facebook


Los estafadores masivos, por Luis Thonis

Foto tomada de Google
Scioli no es Hitler pero hay muchos
post hitlerianos
por Luis Thonis

Siempre repudié a los estafadores masivos: son aquellos que bajan línea todo el tiempo sin darle a quienes le hablan una caña de pescar para ganarse la vida-o expropiándole la que tienen- ni un arma para defenderse de las depredaciones del tipo de estado que proponen. Curioso: los estafadores masivos en la Argentina son intocables fetiches sagrados. Todos son "democráticos" hasta que hay la irrupción de un sujeto en medio de la servidumbre voluntaria o apasionadamente formateada.
Hitler- el nazismo- es irrepetible: primera burrada de Sarlo y seudos progres, mentira inicial que
sostiene su enclenque argumentación.
Scioli no es Hitler pero estamos BAJO EL TERRORISMO DE ESTADO, le informo. Tampoco son Hitler los ayatolas de Irán, Castro, Maduro y nuestros actuales socios chinos y rusos.
Lo que sí hay en el mundo es muchos post hitlerianos, como Hamas- léase su manifiesto, hasta los nazis se quedan cortos- que Sarlo no nombró al firmar contra Israel en la guerra del 2008 con su compinche Horacio González. China y Rusia probablemente le sean simpáticas ya que elogió al comunismo por haber educado a los pueblos del Este, olvidando las masacres de las stasi. Cada cual es lo que es y Scioli es el kirchnerismo que arrastra una serie de crímenes y hechos que configuran un sistema de mega corrupción. Sólo el resentimiento puede llevarla a blanquear a Scioli de todos los cohechos del kirchnerismo sin ver lo que significaría su “profundización” para las futuras generaciones.
La mentira transformada en política de estado, el lavado de dinero, los dólares para ellos, la inflación, el desplazamiento de jueces independientes;  ahora van por Néstor Montezani que resiste como puede- para una republíquela sin justicia, Tucumán, Insfrán y los qom, Plaza Once, De Vido y las obras públicas y otros tantos etcéteras se disuelven en el aire como las reservas del Central. Nisman,  no existieron.
La historia vuelve a repetirse. en el 2003, Sarlo, Leuco, Clarín y hasta los poetas de la cumbia villera blanquearon a los chorros santacruceños aun si bastaba comunicarse con el procurador que desplazaron por querer investigarlos y periodistas críticos de Santa Cruz, para no hablar de la desaparición de los fondos por la privatización de YPF y los vieron como los "continuadores del legado ético de la Alianza" sin decir una palabra del golpe de estado a De la Rúa ni del latrocinio que se hizo con la pesificación asimétrica de Duhalde o el fallo del juez Fayt, acorde con el estado de derecho del que la coalición de Macri, Carrió y Sanz sin duda está más próxima: está muy bien criticarla pero no para engordar al PJ.
Foto tomada de Google

Sarlo no es una intelectual, en el sentido que sólo reproduce el dictado de los medios: sus críticas al kirchnerismo comenzaron cuando en el 2008, la crisis del campo cambió la línea de Clarín y ahora vuelve a alinearse a ellos, que le hacen preguntas retóricas
Lo único que sabemos de su candidata, Margot, es que le votó todas las leyes a los K y que dijo la mayor de las burradas que pudieron oírse: que si gana Scioli se termina el kirchnerismo: Zannini se asustó mucho..
Y que es una buena ama de casa…
¿Las ideas económicas de Sarlo? No existen, luego todo marcha bien. Tiene más que ver con una actriz del espectáculo para la clase media mediática- hostil a los libros peligrosos- que vive comprando espejitos de colores que luego le estallan en la cara.
Luis Thonis