jueves, 12 de abril de 2018

José Pekerman, DT: "Educar es sembrar" - Por Cristina Castello



(* Para encontrar el sentido a esta nota, véase la fecha, al pie)
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El mejor de los directores técnicos de las selecciones juveniles de fútbol, pero no se siente un ganador.
·         Para él enseñar es como tirar semillas.
·         Piensa que en Argentina se desperdician las ideas: “Cantamos el himno, mientras desechamos las ideas”
·         En esta entrevista, el fútbol es apenas una excusa para hablar de los jóvenes. Y de la vida.
  
Estudiantes de Harvard, desocupados, artistas, luchadores, robótico-informáticos, tilingos. Y siguen las firmas. No hay una sola juventud. Pero, unos y otros ven -cada uno con su mirada- las formas de Valeria Mazza, los berrinches  de las “estrellas”y las extravagancias de Abdala Bucaram; y sienten -cada uno con su corazón- el horror de un José Luis Cabezas calcinado. Manos y cámara, abiertas a la vida. Y todos sufren la metáfora de la locura colectiva: las 21 muertes diarias en accidentes, sólo en la ciudad capital de Argentina.
No hay una sola juventud, ni un solo sentido de la vida (¿todos lo tienen?). Sí, suele haber una impiedad común,  cuando de juzgar a un joven, se trata. "Los que dan cañones a los niños/Los que dan niños a los cañones", escribió Jacques Prevert. ¿Y quiénes les dan material de resistencia espiritual? Pocos.
José Pekerman es uno de ellos pero me niego a considerarlo un ejemplo, como hacen en la tevé, donde exhiben como si fuera un ovni, a quien restituyó un vuelto. No. Pekerman no es un ejemplo: es un ser humano. Y eso es mucho decir, porque es un hombre que tiene las manos cargadas de semillas.
 
 Inicio de su carrera como DT en los seleccionados juveniles
- ¿Educar es sembrar?
- Sí, es tirar semillas, desde el amor y con amor; y enseñarles a resistir, si no "llegan"; y a pensar y a decidir, con libertad.

- ¿Qué significa que sean libres?
Ser libres es no dejarse vender los espejitos de colores de quienes dicen que todo es fácil y rápido. Mentira. A todo se llega, si -además de talento- hay dedicación, disciplina y alegría

- ¿Maradona tuvo-tiene esas características?
- (No duda) Maradona es un genio.

- Todos lo dicen...pero también lo crucifican.
- Sí... porque acá es frecuente adjudicarse triunfos del ídolo, y endilgarle derrotas y culpas.

- Entonces, para quienes consumen drogas, pues a eso me refería: ¿dedito acusador, o la piedad del amor?
- Amor, ayuda e integración. Pero además, entre los tantos que acusan...¿quién puede tirar la primera piedra, libre de toda culpa? ...¿y cuántos son los maestros que educan en serio?

- ¿Los que enseñan la vida?
- ¡Claro! Porque para mí -(sonríe, sencillo) aunque suene antiguo- educar es dar valores: es enseñar lo efímero del triunfo, el respeto al otro y .el amor a los libros.
- ¿Leías, de jovencito?
- Sí...(entusiasmado) ¡historia y libros sobre la conducta humana! Recuerdo que a principios de mi adolescencia, me impresionó El hombre Mediocre (de José Ingenieros).

- El libro empieza con la referencia al "resorte misterioso de un ideal", ¿saben de utopías nuestros jóvenes?
- Los nuestros (los de las selecciones) sí, aunque sufren porque no saben cuántos llegarán. Pero tienen fortuna: porque están integrados y tienen claro el futuro.

- Saben por qué luchar...
- Sí, y están más amparados, aunque estén tan expuestos  -o más que otros jóvenes- al vértigo del exitismo, a esto de querer ser primeros.

- Y los adultos "ayudan": suelen dar a algunos, sitios claves, sin alentarlos para que -antes- aprendan más. Entonces, "los que no saben son jefes", ¿no?
- Claro, porque hay caza-talentos en todos los ámbitos, y entonces los chicos (con dolor) se convierten en elementos vendibles: los usan y tiran.

- ¿Les hacen zapping?
- Sí, porque tuvieron ilusiones sin sustento. Pero después sienten frustración, y ahí descubren que a los cazadores les importaban como presa; y que ellos -los cazados- sólo querían llegar primero y -si podían- ostentar poder.

- A propósito, "tus" chicos no tienen teléfonos celulares; todo un símbolo en el ambiente futbolístico, ¿no?
- No, porque -aunque es bueno, como progreso- ellos todavía no lo necesitan. ¿Ves? Prefiero hablar de mis chicos... no me gusta generalizar.
 Pekerman puso a debutar a Messi con la selección

- Sí, no hay una sola juventud.
- No, pero en todos los casos la responsabilidad de sus vidas es de los adultos: les exigen que sean ganadores.

- ¿A vos no te pasó?
- No, pero...¡se vivía de otra forma!

- ¿Cuál es el primer recuerdo de tu niñez?
- (Piensa largo) Bueno...me quedó grabado que a mis cuatro años -en el bar de mi papá- me subí a un banquito y jugué al billar con lo grandes. (Celestísimos, los ojos le brillan, parece un chico)  ¡Y la gente aplaudía la carambola, porque -encima- parece que yo tenía una gran precisión!

- ¿Ves? Desde chico fuiste ganador y hoy lo sos  pero no respondés a lo que hoy define ese perfil...
- Yo no asumo esa palabra, “ganador”: sólo hago una tarea que había que hacer y con naturalidad. Además, quiero que ganemos las competencias, pero sin usar caminos arteros, con la excusa de que el fin justifica los medios.

- ¿Y qué es ganar?
- Es mostrarnos como somos, y ser leales: con los rivales y con el espectáculo del fútbol.

- Pero el fútbol es una metáfora de la sociedad, exitista.
- Es verdad, y hay mucho negocio y ahora, como no había ocurrido nunca...(espantado) ¡se están comprando chicos y...muchos se van! ¿Sabés qué duro es eso? ¡Cómo queman etapas, con tal de ganar y ganar! ¿Y dónde están los otros placeres? Por ejemplo, cuando nuestros chicos perdieron con Brasil, me mostré contento: les dije que habían hecho un buen trabajo y les sugerí que felicitaran a los rivales...¿por qué tenían que privarse de ese gesto, si habían ganado bien?

- Bueno, de eso sabés: tuviste ganas de gritar un gol de Housseman, de un equipo contrario...
- (Sonríe, con serenidad y pasión) Sí, yo lo sufría porque uno es profesional, pero, la verdad...¡hubiera querido aplaudirlo! Porque...(con alborozo) ¡fue algo tan bello aquel gol!

- ¿En qué consiste la belleza de un gol?
- Para mí, hay jugadas mágicas donde vive la vida. Como las de Housseman, Maradona, o Pelé. Pero también hay otra belleza. La del holandés Johan Cruyff, por ejemplo. Mirá...¡era como un director de orquesta, que hacía sonar una música constante, en todos los lugares de la cancha! (Regocijado) ¿Sabés?...entrelazaba a sus compañeros -hilvanaba los pases- y hacía que todos participaran, unidos por una similitud de pensamiento...(los ojos le ríen) ¡cuánta belleza!

- ¿Belleza, como síntesis de éstética y ética?
- Sí, porque cuando un jugador entrega la pelota a su compañero, le da su amistad: se hermana con él, en el placer de compartir...¡eso es belleza pura!

- ¿Son bellos los adolescentes con el pelo largo?
- Algunos sí y otros no, pero no se los digo porque sería discriminatorio; y no impongo: sugiero qué los hará sentir mejor dentro del grupo.

- Los chicos que formás con valores, ¿resisten, después, el salvajismo del mundo?
- Sí, porque los valores los mantienen. Pero sería bueno que quienes dictan normas y hablan del mercado, se sensibilizaran un poco. Que entendieran que los jóvenes son personas y no meros consumidores (con pasión).
Pekerman y su familia en el Mundial de Brasil 

- ¿Te enfurecen quienes los tratan así?
- Me sacan, pero también me saca que los chicos pierdan la fe y aquel espíritu del potrero con que jugábamos antes...(sonríe) ¿viste que parezco antiguo?

- No, por suerte no matas tu niño, ni tu adolescente...
- No...y a los chicos les transmito mis vivencias, con el corazón.

- ¿Yqué pasa con los gustos en materia de música?
- Bueno...es que a mí me gusta la música latina y la clásica, pero también la de los jóvenes, como Los auténticos decadentes: los disfruto con ellos. Y después les hablo por si les es útil, ¿no?...de la elección de la profesión, por ejemplo; porque cuando uno elige es chico para semejante decisión, y duda y sufre mucho. A mí me pasó: estudiaba kinesiología pero ya jugaba en primera división, y todo se me complicaba...(con alegría) ¡hasta que me quedé sólo con el fútbol!

- ¿Y por qué lo elegiste?
- Porque veía cuánto querían a los jugadores, y a mí...(con timidez) me gustaba que me quisieran. Y celebro la elección: gané en vida y en alegría.

- ¿Y nuestros jóvenes tienen alegría?
- Me parece que para muchos, la alegría es sólo una descarga; y que otros no son constantes en las búsquedas. Es que ahora hay más consumo y menos espiritualidad...no es como antes.

- "Antes" no había tanta tevé, ni informática, ni robótica...
- Lo sé: yo estoy a favor de todo eso, si ayuda. Pero también creo que la visión directa de tantas imágenes, muchas veces dificulta la actividad creadora y la imaginación, ¿no?

- Imaginemos: ¿cómo será la Argentina de mañana, gobernada por los jóvenes de hoy?
- Soy optimista: creo que las conductas serán más humanas.

 Quizás. sin tanto prejuicio: como hubo cuando se habló de la homosexualidad en el fútbol, ¿no?
- Se dijo tanto, pero si Maradona fuera homosexual, ¿quién se hubiera animado a sacarlo de un equipo? Por suerte, yo no tengo esos prejuicios y trato de que los chicos tampoco.

- Sembrás. A ver, sobre el banquito del billar, pero  parado sobre tus 47, ¿con qué semillas hacés la carambola?

- Con las de un proyecto de educación, pero... ¡que se lleve a cabo! Porque este es un país cajonero: cantamos el himno mientras se cajonean las ideas y se espera al Maradona que nos salve. Pero, mientras tanto... ¿dónde quedan lo sueños? (Celestísimos, los ojos le brillan). 

Pekerman, 3/4 Perfil 

Con Matilde, su mujer, su gran amor

Sembrador de valores, de infancia en Ybicuy (Entre Rios), le titilan los ojos cuando imagina un plato de polenta, humeante.
Apolíneo en el estilo -elegante, austero en palabras- y dionisíaco para sentir: arde en su propia intensidad.
Enamorado desde el alma y hasta el hueso de su esposa, Matilde Micheilín: pura luz.
Es pariente directo (sus abuelos eran hermanos) de Gregory Peck: Pekerman, según el documento. Y esto es una infidencia.
Director técnico de las selecciones juveniles de fútbol, desde el '94. Hombre de palabra y de alegría. 
Hombre de dos soles -Vanesa (21) e Ivana (14)- sus hijas: enamoradas del amor y de la poesía. 
A los 28 supo del dolor físico, por una lesión en la rodilla; y del espiritual, porque dejó de jugar.
Pero -codo a codo con Matilde- la peleó: piloteó un taxi y conservó la ilusión.
Soñaba con una cancha inmensa. Y los sueños, ya lo dijo León Felipe, son la
semilla de la realidad de mañana.
Hoy es el mañana de sus sueños de ayer: de sus semillas.

Cristina Castello
En Revista “Gente”
Buenos Aires, 27 de febrero de 1997 
Las fotos no son las publicadas en la revista; las tomé de Internet e ignoro los autores; si alguno se encontrara en ellas, gracias por decirme, para poner los créditos.

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