miércoles, 25 de marzo de 2015

24/03/76-24/03/2015- Nunca más la maldita muerte




Cómo recobrar los úteros profanados
Cómo cerrar con mis labios los suplicios
Cómo vivificar los muertos en su alba
Cómo palpitar en los párpados de la paz




Porque abomino de toda forma de violencia,
nunca suscribiré a la "teoría de los dos demonios"



Cristina Castello

Cristina Castello, gritar verdades.... y nunca parar, entrevista de Gabriel Bauducco

Cristina Castello es de las periodistas entrevistadoras con mayor prestigio a nivel nacional y conductora del programa Sin Máscara, emitido por Plus Satelital. En esta charla, cargada de actualidad, Cristina Castello desgrana, además, un sin fin de valores, de esos que hacen falta por estos días a casi toda la humanidad.
Su voz, que grita con el volumen de la cordialidad, tiene ahora el ahogado tono de los que luchan y luchan, sin cesar. Por eso, Cristina Castello, la periodista que ha peleado por despertar conciencias, por construir igualdades, por encontrar remanso aún en medio de la tempestad, habla hoy de las verdades que se callan. Habla del levantamiento del programa En la Vía, de canal 7 y de lo que hace falta para que esto no vuelva a pasar.
Es quien hace tiempo escribió “...sabemos cuánto frío pasamos recién cuando el calor nos abrasa y cuánto hambre padecimos recién con el primer bocado....antes vivimos para resistir”; es quien recordó aquello de Kafka de  que la literatura es “el pico de hielo que rompe el mar congelado que tenemos dentro” y quien hizo de su vida la coherencia de los actos y las palabras, consagrada en busca  de un comunitario bienestar.
He aquí la piedad, las mariposas, la poesía –siempre presente en sus mensajes-, los árboles desnudos, la luz, los gobernantes, el talento, la fama, los interrogantes del alma y la sinceridad. El vino tinto... y aprender a volar. (Gabriel Bauducco)
  


¿El periodismo es un arte o una profesión?
Gabriel, vos sabés que equiparo arte, Dios y amor. ¿Te parece que doy ese lugar al periodismo?

Ya está: es clarísimo
 Sí, pero dejame agregar algo. El periodismo es un oficio cada vez más degradado y paradójicamente, cada día con más poder. Además, para los ojos que saben ver el arte es verdad en estado puro: devela mundos y también al artista. ¿Qué de lo profundamente humano devela el periodismo de hoy? ¡Por Dios¡ Si bien  hay periodistas  honestos y coherentes, son pocos y –aún así- no son/somos artistas. Por otra parte, casi todos los mejores están fuera de circulación en los medios masivos: no convienen. Porque se nota más la diferencia con el resto y porque se los discrimina con el rótulo de “caros”.

¿Hay excepciones?
(No duda)  Sí, en medios gráficos Ernesto Schóó; fue  él –tengo el honor de contarlo-  quien  me eligió para su equipo en la sección Cultura del diario Tiempo Argentino. Pero Ernesto es un escritor exquisito y ya prácticamente no ejerce el periodismo, como antes. Tal vez haya otros...no quiero ser injusta,  pero el único nombre que se me ocurre ahora para asociar periodismo y arte es el suyo.  En televisión en cambio, no hay ninguno. Claro que ninguno tiene/tenemos la obligación de ser artistas. Sí, de ser coherentes, informados, formados y de trabajar para el Bien.


¿Por qué decías que “el periodismo está cada vez más degradado”?
Porque Argentina  está degradada en los  valores esenciales y eternos y el periodismo no tiene la nobleza de hacer de la verdad, un sacerdocio.  Salvo alguna excepción, los medios gráficos sólo quieren vender y nada les importa la calidad. Mucho menos lo verdadero. Los medios son un negocio.  Les interesa pagar poco –cifras miserables- y que “todo salga con fritas”, como se dice en la jerga nuestra. No olvido que en la revista del diario de más venta en Argentina, donde yo hacía muchas de las notas de tapa,  me decían: “tenés que nivelar para abajo”.  Esto fue entre 1993 y 1996 y  yo quedaba azorada: nunca había escuchado algo semejante. Pero ahora esto es un lugar común y lo peor es que el perjudicado es el público. Y el público no es una cosa, el público esta constituido por seres humanos.

- ¿Qué pasa en televisión?
Pasa que hoy en Argentina,  televisión es sinónimo de monopolios  constituidos por empresas que sólo quieren lucrar. Pasa que esas empresas se arrogan el derecho de decir qué vende y qué no, e ignoran la sed. Sí, la sed que tienen  millones de personas que quieren  recibir contenidos y no ser tratadas como ganado. Pasa que en televisión –salvo excepciones o alguna excepción- no están los mejores, sino quienes tienen sponsors. Y para tener sponsors, en general:  o se recibe dinero para  hablar o callar; o hay que pertenecer a las elites del Poder; o hay que hacer programas que traten de idiotizar. Porque para imponer un modelo (valga el contrasentido del término) de exclusión social, importa un pueblo de ovejas. Está prohibido despertar conciencias, promover la participación ciudadana que exige la democracia o conmover profundamente: sólo importa la sensiblería, muy distinta por cierto de la sensibilidad.

¿Qué me decís de los periodistas que hacen televisión?
¿Periodistas? Bueno, hay excepciones pero la mayoría de quienes aparecen en la tele como conductores de programas, nada tiene que ver con el periodismo. Y hablo del aire y de cable. Son operadores políticos, actores/actrices, modelos, médicos, psicólogos, etcétera, metidos a periodistas para hacer su negocio con las empresas que –para ellos sí- están dispuestos a invertir sus dineros.

Pero ahora está Canal 7 renovado. Desde México no lo veo, pero sé que ganó unos cuantos premios.
Mirá Gabriel, en Canal 7 hay algunos  programas buenos. Otros son vergonzosos y otros –más allá de la calidad, discutible en la mayoría de los casos- están hechos por personas que nada tienen que ver con el periodismo.  Simplemente tienen sponsors. Peor aún, el año pasado había unos cuantos que estuvieron con el proceso, y/o fueron personeros del carapintada Aldo Rico o estuvieron con el menemismo.  Y es escandaloso, porque hablamos del canal que debería ser de todos los argentinos.  Fijate que el viernes 25 de mayo descubrí, zapping mediante, un programa en el ex-ATC, que conduce desde entonces Pacho O’Donell. Recordarás… es psicoanalista (a las autoridades del Canal les  encanta este rubro para reemplazar a los periodistas) y  dramaturgo; después  devenido político con Alfonsín,  más tarde devenido funcionario menemista y también  devenido comunicador socialBien, en el mismo horario,  el control remoto me llevó a Canal a, donde también estaba O’Donell en la conducción de otro programa... ¿Hasta compite consigo mismo? Por otra parte, ¿qué códigos de ética y qué culto a la memoria....para que Nunca Más hace la Secretaría de Cultura de la Nación con sus  “elecciones” para los programas?

Cris, ¿estás pesimista?
No, jamás lo sería: no es mi naturaleza. Pero uno de mis lugares comunes es que para poder burlar la realidad hay que conocerla. Por eso estoy realista.

A ver, ¿qué programas buenos tiene Canal 7?
De los que vi podría nombrarte entre otros:  el que conduce Pepe Eliaschev,  D.N.I. Historias Debidas y En la Vía.   Que quede claro que hay más, sólo que ahora digo los que recuerdo. Pero mirá lo que pasa...

A ver...
Mirá, En la Vía fue declarado de interés social y cultural por el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación), de interés por la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia  y de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación.

Está bien: , dijiste que el programa es  bueno....
Claro que es bueno: trabaja para construir.  En la Vía empezó en el verano y hoy es el segundo en medición de audiencia. Cuenta verdades a través de historias de personas que –agotadas de esperar soluciones de trabajo que les permitieran una vida digna- hacen sus propios proyectos, de manera de tener trabajo, casa, salud... ¡defienden sus derechos humanos  y su condición ciudadana! Por ejemplo, el capítulo del  miércoles 31 de mayo a las 22.15 -Carne Viva- ya con su sólo título te cuenta de su hondura.

¿Entonces?
Entonces En Carne Viva es el nombre de la última emisión de En la Vía.

No entiendo...
¿Y quién puede entender que se burle así al público que –ya estaba dicho: son personas, son almas- y adhería a la propuesta? Canal 7 no le cerró la puerta, claro. Pero hay formas de hacerlo, aunque no sean expresadas a viva voz.  La producción del programa decidió levantarlo, porque lo único que hizo el Canal fue ceder el horario.  Nada más. Sus autoridades  dicen que tienen  interés en que continúe,  pero que  no tienen presupuesto; y  no les facilita  lo que en nuestra jerga se llama fierros (todo el andamiaje que hace falta para grabar), ni horas de edición. Ni nada.

¿Y cómo se mantuvieron hasta ahora?
Con mística. Lo cual traducido a términos prácticos, hoy significa trabajar ad-honorem, pero  en el equipo de En la Vía nadie tiene la fortuna de Bill Gates como para seguir así.  Todo el grupo siguió, pero por  tracción a sangre de cada uno de ellos: todos tenían necesidad de   mostrar la exclusión social despiadada y creciente  que vivimos y que no es habitual ver en pantalla. Querían despertar a quienes lo veían.

Pero están  todas esas declaratorias de interés social, cultural y de todo un poco y precisamente de organismos del Estado...
Sí, sí,  muy bonito todo pero eso no es dinero. Y si bien me informé y sé que Canal 7 no había prometido nada más, esto fue cuando puso a En la Vía en pantalla: en verano y cuando nadie apostaba nada al programa. Pero ahora con el esfuerzo de todo el equipo y con la medición que tiene, me parece que habría que pensar en la teleaudiencia y no en si tienen sponsors o no.

¿Por qué no tenían anunciantes?
Bueno, ahí está el tema. Ni una sola empresa de esas a las que les interesa el país apoyó el proyecto. Y lo peor, es que todos apoyan con dinero programas mediocres, obvios, sin valores pero sí con apoyo político y siempre que no traten temas urticantes. Nada tiene que despertar. Todo tiene que adormecer conciencias. Algunos, pienso a veces, son una suerte de empleados públicos con sueldos de privilegio: el noventa y nueve por ciento de las publicidades que tienen son del Estado.

   ¿Y  dónde conseguimos los mortales un poco de piedad?
Gabriel, no soy un sabio de manera que sólo puedo decirte lo que mi sentir y criterio me permiten. Creo que la piedad puede estar en la unión entre los que queremos una vida digna para todos. En la conciencia despierta, en los ojos bien abiertos y en el amor al prójimo: Un amor hacia todo me atormenta escribió Miguel Hernández y ahí está la clave.  En este momento recuerdo las máscaras griegas. Con la boca hacia abajo representaban la tragedia y con la boca hacia arriba la alegría. Bien...tendríamos que abroquelarnos todos con la boca hacia arriba, con la dicha que causa estar habitados por la fraternidad y dispuestos a apropiarnos del derecho a la esperanza que se empeñan en quitarnos. Yo nunca cejaré en ese intento, que es también una forma de  transmitir cultura.

 Lo sé, Cristina, te conozco. Pero, empecemos con la boca hacia arriba y juguemos un poco al ping pong, ¿sí?
Bueno.

No Pienses las respuesta: contestá lo primero que se te ocurra, ¿vale?
Vale.

¿Qué es un abismo?
Es no atreverse al amor. Cuando hay amor, que implica  generosidad, todas –dije todas- las imposibilidades pueden vencerse.

¿Por qué hay pocas mariposas en la ciudad?
Porque hay pocas flores. Pero hay personas que son mariposas y  aletean. Siempre.

¿Qué les falta a los humanos para aprender a volar?
Imaginación.

¿Uno puede morir muchas veces antes de que llegue la muerte?
Quienes somos intensos nacemos y morimos muchas veces al día. Pero siempre es más fuerte la vida. Siempre es más importante la mano que da, que aquella que quita.

¿Por qué cosas arde tu sangre?
Por amor en todas sus variantes, ante los gestos fraternos y por emoción estética: por el arte en alguna de sus manifestaciones.

¿Cómo siembra uno en su casa un almácigo de alegrías?
Con paciencia activa y trabajando para la alegría como si Dios no existiera pero con  la certeza de que existe.

¿Por qué a veces duele tanto el amor?
Daría para un tratado. Casi siempre los grandes amores traen sufrimientos. Pero estoy empezando a pensar que es porque elegimos mal: más por nuestras imposibilidades que por nuestras posibilidades. O porque no queremos o no podemos ver;  o porque recién cuando vemos a la otra persona tal como es, después de mucho dolor, comprendemos que nos enamoramos de un cuadro que nosotros mismos pintamos y no de una persona.

¿Hay alguna fórmula para revertirlo?
No sé si es una fórmula, Pero  más modestamente, creo que lo fundamental es ser cristalinos y huir al menor atisbo de no transparencia del/la otro/a. Ante la primera manifestación de tortuosidad.

¿Qué es el talento?
Es tratar de convertir a la vida en un arte y tener como objetivo la bondad.

¿Para qué sirve la fama?
A mí para nada. Para muchos, sin embargo, es una meta... para la vacuidad. 

¿Por qué algunos intelectuales creen que la gente feliz es tonta?
Porque leen libros pero no saben nada de la vida. Son culturosos, no personas con bibliotecas asimiladas para la sabiduría.

¿Hay máscaras buenas?
Las del teatro, porque en realidad desenmascaran.

¿Con qué vino se comen las pastas?
Me gustan y corresponde con tinto. Pero en este caso no hay por qué hacer lo que corresponde.

¿Por qué los árboles se desnudan en otoño?
Porque no son tan convencionales como para esperar al verano. Y para darnos la belleza de sus ramas en estado puro y en ascenso al cielo.

¿Sirve el llanto ahogado para alguna otra cosa que para lavar el olvido?
Con el llanto ahogado no se lava el olvido. Pero nunca olvides que muchos lloramos para adentro.

Cristina, ¿por qué hacerse preguntas duele?
Pueden doler las respuestas, pero no siempre. Cuando duelen es porque también la verdad suele angustiar mucho. Creo, sí, que lo importante es tratar de aprovechar ese dolor para que un día no tengamos miedo a nuestras propias preguntas.

¿Uno es el agua de su propia sed?
Vuelvo a lo de alguna pregunta anterior: Dios-arte-amor son el agua en el desierto.  Pero el manantial está en nosotros, si tenemos Dios-arte y amor en nuestro adentro. Dejame aclararte, sí, que respeto también a quienes no creen en Dios y que yo no soy militante religiosa. Creo, nada más (y tanto).

El poeta mexicano Jaime Sabines escribió: “mudé de piel a cada caricia”. ¿Qué quiere decir?
Lo mismo: que el amor y el arte son modificadores. Si no...¿para qué todo? Pero mirá...Sabines –para tantos un escéptico- sin ser explícito, está hablando de la esperanza.

¿Por dónde entra la luz?
Por el cuarto menguante que me grita belleza y vida ahora, desde mi ventana. Por los ojos, por la risa, por el alma, por la naturaleza. Por el arte, por el amor y por la luz Divina. Y naturalmente por la poesía que es luz, infinita luz.

Cuando los gobernantes del mundo hablan de paz, ¿saben lo que significa, en realidad?
A pocos les importa. Pero recordá siempre algo: la paz no es sólo y tanto como la ausencia de guerra. La paz es una vida en armonía, vivida a conciencia despierta


Buenos Aires (Argentina) 28 de mayo de 2001
Gabriel Bauducco es periodista y escritor y vive en México




martes, 24 de marzo de 2015

Vergüenza, por Tomás Abraham

Este texto de Tomás Abraham, es Argentina en carne viva. Lectura indispensable (cristina castello)
 Las elecciones han perdido su importancia. Este año no es el fin de un proceso político ni el comienzo de otro posible. El 2015 es la repetición del 1994. El crimen de la Amia fue el inicio del fin del menemismo. Sus éxitos ya no contaron. Podía prolongar su poder unos años más, pero la podredumbre que sostenía su mandato – que se hizo doble y casi triple – ya no podía ocultarse. El asesinato de Cabezas, marcó definitivamente el régimen de los noventa.
Haber derrotado a la hiperinflación, reactivado el consumo, hacer más eficiente los servicios, hacer feliz a mucha gente con la plata dulce, la pizza y el champagne, nada de eso servía. Menem fue el presidente que nombró en la Aduana a un coronel sirio, quien manejó las fronteras con Yabrán, aquel que apadrinó la mano dura en la provincia, el hombre que se divertía aún el día de la muerte en la calle Pasteur.
Murió un hijo suyo en una escena tan oscura y tenebrosa como todo lo que lo rodeaba.
Hay momentos en que un régimen político muestra su otra cara, y lo hace de un modo tal, que nos deja sin palabras. Ya no tiene sentido debatir, ni denunciar. Las palabras se ahuecan.
En 1982 con la rendición del ejército argentino en Malvinas, tampoco nada se pudo seguir ocultando. El canto de victoria por la paz conseguida con la derrota de la subversión, la prédica cómplice de las principales fuerzas vivas del país esperanzadas en figurar en la eternidad del régimen – ya sean determinados gremios, corporaciones empresariales, sectores de la Iglesia, medio de comunicación, representantes de la cultura – , y la masa patriótica vivando la soberanía y la liberación del territorio ocupado, todo eso se cayó como un castillo de naipes, y la cara de Galtieri, sus gritos roncos, su postura de tirano seguro de sí y eufórico, se disipó en el mes de junio de aquel año.
Ahora es la muerte de Nisman. Algo ha cruzado la línea, es la que se traza más allá de la política.
Hay un más allá de la política, tiene que ver con la mínima dignidad que hace a la humanidad. El ser humano nunca deja de serlo, no es una bestia ni un animal, nunca deja de ser humano, racional y sapiens, pero puede llegar al límite de su condición.
Este gobierno ha tocado esa zona. Ya no sirve la asignación universal, la inclusión de mayores no contribuyentes, la unión de personas del mismo sexo, o un plan de viviendas, se pueden hacer listas largas de medidas exitosas. La historia no hace más que verificar que regímenes de máxima criminalidad se sostenían en políticas auspiciosas para mayorías. No hace falta ser un erudito en historia para comprobarlo.
Un jefe de gabinete ha insultado, injuriado, difamado a un funcionario de la justicia nombrado por este gobierno cuya labor era garantizada por las máximas autoridades. Ha mostrado imágenes impúdicas a las hijas huérfanas de un padre asesinado o suicidado después de una denuncia contra el poder.
Lo ha acusado de ladrón y promiscuo, y se ha programado una campaña para hacer de él, un ser que se merecía su destino. La sociedad contempla cada día este espectáculo macabro con el gusto perverso que nutre la prensa amarilla.
El periodismo negocia sus palabras, cuando no participa con entusiasmo en la degradación moral. Un periodismo que se justifica por un supuesto rol de información y de búsqueda de la verdad, muestra al fiscal rodeado de chicas con consoladores en mano. Esto es lo que se llama periodismo de investigación sobre el negociado que fue el memorandum con Irán y el encubrimiento del atentado a la Amia.
Hemos caído bajo. Cuando la palabra “pudor” es borrada de las mentes, todo está permitido.
No hay palabras. Tengo vergüenza por quienes nos gobiernan. Pienso en las hijas de Nisman, a la vez que recuerdo los mensajes de la primera mandataria cuando el cuerpo aún estaba tibio. No importa Magneto, Milani o Stiusso, tampoco importan Macri, Massa, Randazzo, da lo mismo.
El problema es otro, está más allá de la política. Los antiguos llamaban a esta zona “tragedia”, es la que denuncia Antígona en la obra de Sófocles. Es lo que denunció el cautivo de Auschwitz Primo Levi cuando tituló a su testimonio “si esto es un hombre…”.
Tenemos un problema serio, profundo. Hablo de una comunidad que se hace llamar argentina. Hemos tocado la zona obscena. La misma que infringe la tortura, la violación, las matanzas de inocentes, los genocidios.
Hace veinte años mataban a miembros de la comunidad judía. Lo presenciábamos con horror. Pero ver que representantes y formadores de la opinión pública, aconsejaban en esos días, el traslado de los miembros de la comunidad judía a los suburbios del gran Buenos Aires, porque se habían convertido en factores de riesgo, ya no formaba parte del horror, sino de una gran tristeza, de una desazón, de una ausencia de esperanza.
Esto que está sucediendo con la muerte del fiscal, la impunidad y la degradación moral de nuestros representantes, el sadismo con que se trata a su indefensa familia, todo esto ha mostrado el hueso desnudo de quienes hoy mandan en la república argentina.
Lamentablemente, quienes así lo hacen no han aterrizado en nuestra tierra desde otro planeta, son compatriotas, a veces aplaudidos, votados, encomiados y festejados. Como siempre ocurrió. Espero que reflexionemos todos, lo espero porque no tengo nada más que esperar.
Tomas Abraham
https://tomabra.wordpress.com/
22 de marzo 2015 

lunes, 23 de marzo de 2015

Mario Benedetti: «Un largo amor es un diálogo entre las diferencias», por Cristina Castello

Mario Benedetti se presta en este breviario a desnudar su alma. Sueños y esperanzas de un hombre poblado de palabras.

-¿Qué es una hoja de papel?
-Es poder atender los temas que me esperan en la cola que los escriba.
- En el umbral de otro siglo: todos juntos y llenos de ausencia, ¿por qué?
-Porque estamos solos. Y la soledad es lo contrario de la solidaridad.
-¿La pobreza es violencia?
-Las políticas que ocasionan la pobreza son violencia.
-Cosa extraña el alma de un narco, ¿no?
-No es un alma: es una caja con un “debe” y un “haber”.
-De nuevo los muros: ahora Melilla y Tijuana. ¿El hombre siempre contra el hombre?
-Sí, y hoy los muros se levantan entre s opulentos y  pobres cada vez más pobres.
-¿Qué son andamios?
-Son la metáfora de la esperanza de reconstruir un país.
-Hoy hay muchos niños que se suicidan, ¿por qué?
-Por la violencia de hoy. Y porque  los mayores no los preparan para enfrentar obstáculos.
-¿La ironía es una sutileza de la inteligencia?
-Es un ingrediente de humor que quita el filo de navaja que tiene la agresión.
-¿Qué hay detrás de las rejas?
-Amputación del futuro y antología de horrores; sobre todo para los inocentes.
-¿La poesía es revelación, develación... qué?
-Es el hambre de muchos jóvenes y una especialista en gambetear  la censura.
-¿Por qué en publicidad son todos jóvenes, ricos y lindos?
-Porque son estereotipos-ideales para que los alcancen pocos. Y para que se sepa quiénes mandan.
-Poetas: Yeats, Eluard, Auden, Prevert, Juarroz… ¿quién, para usted?
-Mi poeta máximo es César Vallejo.
-El hombre tiene infiernos interiores, ¿cuáles?
-El odio. Ahí están sus hogueras.
-¿Qué trayectoria tienen las palabras?
-Nacen y mueren en el silencio.
-¿Cuáles son las caras más hermosas?
-Las máscaras: las oficialmente hermosas pero sin carácter.
-¿Que es un “desexiliado”?
- Alguien que desde Europa no pudo ver la Vía Láctea. Y que  cuando volvió acá sus hijos querían quedarse allá.
- ¿La ilusión tiene alas y la esperanza alas con pies?
- Sí, la ilusión es frágil y frívola. La esperanza viene con mejores intenciones: con solidez.
- Nos decimos libres, ¿lo somos?
- No, somos esclavos del consumo como mandato.
- ¿Qué es lo más difícil de saciar?
- El hambre espiritual y afectiva.
- ¿Cuál es el secreto para un largo amor?
- El diálogo entre las diferencias.

- ¿Los relámpagos son fuegos artificiales de los ángeles?
- Nunca me comuniqué con ellos pero sé que se enamoran. A lo mejor lo festejan así.
- ¿Paz es la forma santa del amor universal?
- Paz  es aceptar la diferencia del otro. Si fuera así se aceptarían judíos y palestinos y no habría guerra.
- La ciudad y el hombre, ¿imagen salvaje, no?
- La ciudad puede ser liberación o prisión.
- ¿Quién pude ampararnos?
- Nuestra propia conciencia.
- ¿El verdadero amor resiste todas las pruebas?
- Con respeto a paciencia mutua, solidaridad y afecto, la pareja es una garantía.
-¿Qué música tiene hoy la humanidad?
-No tiene música sino ruido de ametralladoras. Tétrico.
- ¿Qué ganará en el hombre: lo sublime o lo miserable?
-Ojalá que gane por lo menos lo solidario.
-¿Cómo soportar el mundo?
-Con amor.

Cristina Castello, en revista “Gente”, Buenos Aires, el 24 de octubre de 1996

domingo, 22 de marzo de 2015

«El alma de las mareas», de Françoise Ruban /Por Cristina Castello

Desafío al Infinito
Alza la vela el coraje/ Icémosla sin vacilar/
Mañana sabremos por qué/ cuando alcancemos la victoria"
Paul Éluard

En «El alma de las mareas» («L’âme des marées»), Françoise Ruban se funda en Poesía y -desde allí-, reta al Infinito a devastar el horror.
La voz de la autora es un furor dulce y potente, que nos arroja el guante y nos desafía al Amor.
¿Son 36 poemas o es –del principio al fin- un gran poema?
Son 36 y es uno: una invocación a la Eternidad.
Pueden, entre las estrofas, danzar las magnolias o un piano; Chopin, Lorca, Neruda o Desnos; las pesadillas, la rebeldía o la pertinacia del alba; el espanto ante el horror del mundo, o el silencio tejido como una palabra. Y siempre el océano.
Todo puede danzar y todo danza, armónico, en las mareas; pero es  Fabrice la omnipresencia en todas.
Fabrice, cuyo nido primero fue el vientre de nuestra poeta; Fabrice, desde 2009 en la
«Estrella, la más luminosa de todas»:

«De los padres heredamos cualidades y defectos
   Ciertos valores, a veces
...Mi corazón me dice
   Que yo heredo de vos
   Mi hijo
   Desde que un invierno helado te llevó lejos
                      allá… arriba…»


La belleza de los versos de FR no se rinde a ninguna facilidad, no hace concesiones, ni se vence ante la muerte; aunque Tánatos aceche, agobie, hostigue:

«— Veo manchas de sangre
Mi pensamiento melancólico se vuelve pesadilla
Asesinaron en Gaza
Asesinaron en Grecia
Incansablemente se celebra la película de tantas muertes»

Más que nostalgia por el hijo clausurado para este mundo, el verbo de Françoise tiene huellas; también y aún: como las de las caricias a aquellos rulos que ya no están. Y  tiene  el surco del dolor, perpetuo.
Aún en  «la Noche de las tinieblas/la Noche helada», vive el  corazón del Amor.

«El alma de las mareas»,  alberga la totalidad del universo rubadiano: Pero se ama todo lo Bello o no se ama nada; y este «todo» incluye el silencio:

«En mi cuarto estuche de mi locura
Bailan de puntillas las notas amigas
Nocturno de Chopin Adagio de Mozart
Luego
El silencio
La Soledad»


Silencio. Como el de Rimbaud, cuando a sus dieciocho terminó Una temporada en el infierno;  como el de Hölderlin, entre poema y poema. Silencio, como el de un adagio en el desierto. Silencio, también, síntesis de contrarios –de Eros y Tánatos- y que es, además,  un instante de Eternidad, porque siempre «mueren y se encienden las estrellas». Como la Vida, llena de Gracia.


                                          Cristina Castello
                                          (traducción de mi original en francés y de los extractos de poemas: Denise Peyroche)
Blog de Françoise Ruban, clic sobre el nombre

« L’âme des marées »
Françoise Ruban
 Éditions « Épingle à nourrice »
ISBN: 979-2. 919521-26-5
15 €
Septiembre 2014


domingo, 15 de marzo de 2015

María Kodama: «Borges era como Leonardo Da Vinci», por Cristina Castello

Borges la descubrió en su mirada de niña cuando ella andaba en puntillas por su adolescencia. La niña lo había elegido para estudiar con él  inglés antiguo e islandés. Y los unió el misterio: la única certidumbre, según Paul Gauguin. El misterio del amor  y del arte, «for ever, and ever... and a day».
La escritora María Kodama fue compañera durante muchos años y luego segunda esposa del autor argentino más universal. Publicó en colaboración con él, entre otras obras, Breve Antología anglosajona (1978) y Atlas (1984), fruto ¾uno más¾  de los viajes de la pareja alrededor del mundo. María fue también un gran soporte de la actividad literaria y personal de Borges, y lo ayudó en la dirección de su colección «Biblioteca Personal», que en Argentina se publicó de manera incompleta, por la muerte del escritor.
En este diálogo, no sé si es María quien me cuenta de él o si es Jorge Luis Borges ¾unidos los dos en el misterio¾  quien habla en la voz de su amada, desde el «jardín secreto» que ambos tuvieron: el Universo.

¾¿Borges era un universo?
¾Borges era como Leonardo da Vinci, complejísimo y lleno de matices, con inteligencia fascinante e imaginación enorme. ¿Sabe?... Me gustaba su cráneo de conejo y verlo reír, porque... era como un cachorro de tigre al sol, una imagen de mucha belleza.
¾Como muchos enamorados, ¿él tenía algún apodo para usted?
¾Me decía «Ulrica», que es un nombre nórdico que quiere decir «osita». 
¾«Sentí en el pecho un doloroso latido, sentí que me abrazaba la sed», escribió en «El Inmortal». ¿Cuál era la sed de Borges?  
¾-La poesía.
¾¿Estaba poseído por los dioses, según definió Platón a los poetas en el Fedro?
¾Sí, por ese espíritu que hace que el poeta pueda ser una especie de intermediario de aquello por lo que es poseído: el «daimon».
¾En su casa de la Rue Ferdinand, en Ginebra y muy joven, era desdichado y, para serlo más, leía a Dostoievski; pero en 1916 descubrió a Whitman y sintió vergüenza por su actitud... ¿La función chamánica de la poesía lo despertó a la dicha?
¾Claro, por la visión maravillosa y vastísima de Whitman y por la literatura que  creó a través de la poesía. Porque, como bien decía Borges, uno tiene que escribir dentro de una armonía y un equilibrio; es necesario saber las reglas de la construcción de un soneto para poder ignorarlas y ¾recién entonces¾ intentar el verso libre. Si no... uno tendría que haber nacido Whitman. 
¾ Según Philippe Brenot, «talento» significa conocerse a sí mismo y saber que se ha sido conducido a tal o cual idea concreta; y «genio», que nunca se sabe adónde se llegará, pues se obedece a un terrible impulso. Borges, ¿genio y talento?
¾Borges era una persona genial... única, pero yo no coincido con la definición de Brenot. Para mí la genialidad es un «plus» al talento: es introducir un cambio radical dentro de la historia. Se puede tener mucho talento sin ser genial: sin crear.
¾No habrá sido fácil ser la mujer del escritor argentino más universal... de alguien que es patrimonio de la humanidad...
¾Mire...yo nunca sentí eso con Borges. Me hubiera quedado petrificada. Comencé con él una relación de maestro-discípula cuando era muy niña, y entonces era como...  desenfadada, y le hablaba de un modo fresco y espontáneo....si hasta le discutía sobre autores y cosas insostenibles para mí entonces. Pero quise conocerlo, porque las obras suyas que me habían leído me hicieron sentir una hermandad en el misterio.
¾¿Y qué sentía Borges frente su desenfado?
¾Lo divertía. Sabía que yo no era obsecuente, como la mayoría; y que prefiero pensar que el destino no existe para no perder mi libre albedrío, incluso a costa de ser prisionera de mi libertad. Soy libre como un animal en la selva... aun con su genialidad.
¾En el siglo XIX se renovó la idea del genio. En Alemania, Klinger y Schiller se opusieron a la filosofía de la Ilustración e intentaron imponer la estética espontánea para la creación. ¿Era así Borges?
¾Sí, pero sólo para empezar a escribir, pues su búsqueda de perfección lo llevaba a hacer infinitas correcciones. Él consideraba que tenía que trabajar sobre los sueños, sobre lo espontáneo que surge del inconsciente.
¾¿En sus sueños había pesadillas?
¾A veces... y cuando despertaba veía si sus sueños podían o no servir para que escribiera; el segundo paso era pensar si les daría forma de cuento o de poema.
¾Y no bien se levantaba, tomaba un baño de inmersión y empezaba a dictarle sus textos, ¿no es así?
¾Sí, a mí o a otras personas: periodistas o estudiantes que lo visitaban. Pero no se quedaba en el impulso: retomaba los textos por la tarde y pulía y corregía en cada revisión, hasta... bueno...¡hasta siempre!
¾¿La «creatividad» de Borges lo era en el sentido de la lingüística generativa de Chomsky, en cuanto a la capacidad innata de los humanos para generar lenguajes hasta el infinito?
¾Sí, él generaba lenguajes, pero, como le dije, no se conformaba con lo primero que hacía. Así es que, sobre todo con la prosa, provocó un giro en la forma de narrar de la lengua española. Es decir que las dos grandes revoluciones que se produjeron en este idioma partieron de América; una, con el modernismo de Rubén Darío y la otra, con Borges y el cambio radical que impuso en la narrativa, cambio que está cimentado en su bilingüismo, en su concisión y en su lectura crítica, desde muy pequeño.
¾Fue un escritor prodigioso.
¾Creo que esencialmente es un poeta y que lo prodigioso en él fue sentir desde muy  pequeño cuál sería  su destino...
¾... Y fue niño prodigio. A los siete años escribió en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, el cuento «La visera fatal», inspirado en un episodio del Quijote; y a los nueve tradujo del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde...
¾Sí...y cuando se publicó «El Príncipe Feliz», muchos pensaron que era una traducción hecha por su padre. 
¾Su padre.... No olvido que a Borges siempre le pareció oír su voz cuando le recitaba de memoria, en inglés: «Tú no has nacido para la muerte, /¡inmortal pájaro!», de John Keats. Y que aquellas palabras le revelaron la poesía...

¾Sí... Keats fue importante para él por eso, pero le gustaba más la épica y, sobre todo, la anglosajona de los siglos IX y X, y las baladas inglesas. También Emerson y Browning y... ¡Walt Whitman!
¾Decidió ir a Ginebra para morir. ¿No tenía miedo?
¾ No, porque no le gustaban las cosas dramáticas o ¾como él decía¾ sentimentales. Borges vivió de manera natural también la muerte: como todos los días, como siempre. Era una persona estoica.
¾En su lápida dice, en anglosajón: «And Ne Forhedan Na», esto es, «Y que nada temieran». ¿No temía?
¾No, porque él lo tomó como una aventura y como un lugar donde satisfaría su curiosidad sobre los misterios de la vida... Quería saber si había algo o no después de ella.
¾Pero es casi sobrehumano no tener miedo a la muerte...
¾Bueno, como usted sabe, él tenía una manera de sentir un poco oriental, por todo lo que había leído sobre esa filosofía, sobre budismo, zen y sintoísmo. ¡Eso es la sabiduría...! Saber disfrutar de lo que nos acerca la vida. «Qué importa el tiempo sucesivo / si en él hubo una plenitud / un éxtasis, una tarde...», escribió en Fervor de Buenos Aires.
¾¿Tuvo en toda su vida esa misma disposición para cruzar el umbral, hubiese lo que hubiese al otro lado?
¾Sí, la tuvo en toda su actitud. Por otra parte, el hecho de haber estado siempre contra la corriente indica un valor muy grande.                
                                                                                
¾María, ¿Borges la amó? 
¾Yo creo que sí, ¿no? 

¾¿Y usted lo ama? ¿O lo amó?
¾Lo amo.
¾Hace un momento el camarero del bar donde tenemos esta conversación la descubrió: «Usted es la mujer de Borges», le escuchamos. Y en alguna de las entrevistas que hicimos  anteriormente, me dijo: «No soy la viuda de Borges; soy el amor de Borges». Habló en presente, como muchas veces en esta charla. ¿Los une el Infinito....el «ansia de absoluto», según expresión de Louis Aragon?
¾Yo creo que cuando uno encuentra la mitad del alma, es para siempre. Forever and ever… and a day.¾¿Borges fue generoso con todo lo que contiene la vida?
¾Sí, y también con los misterios de la vida.
¾Sin embargo, no parece haber dado importancia a algunos escritores. A Julio Cortázar, por ejemplo, a quien también le fascinaba la literatura fantástica.
¾Se equivoca, porque Borges sabía que era un gran escritor. Él lo descubrió y lo llamó al segundo día de que Cortázar le dejara «Casa Tomada», para que lo leyera; y le dijo que lo iba a publicar y que su hermana Norah lo ilustraría.
¾Pero la relación de los dos no continuó... ¿Por qué?
¾ Cortázar se fue de Argentina, pero después se reencontraron en el Museo del Prado. Cuando lo vi...con su figura inconfundible, yo estaba delante de El perro semihundido, de Goya, uno de mis cuadros preferidos. Y entonces se lo dije a Borges, y él me preguntó si yo quería saludarlo, y yo le contesté que sí... si él quería. «Sí, claro...¿por qué no?», me dijo.
¾Tuvo usted a «sus» dos escritores juntos y unidos por el arte.
¾¡Sí! Y en el mismo momento Cortázar ¾un escritor más que consagrado en aquella época¾ vio a Borges, y entonces se acercó, y fue divino, y maravilloso, y único... uno de esos instantes irrepetibles que nos regala la vida. Cortázar le recordó que le había llevado su primer cuento, y destacó la generosidad de Borges con él. Y Borges rió y le dijo: «Bueno, no me equivoqué, fui profético».
¾Usted me transmite la magia de aquel encuentro...
¾Sí, fue mágico... ¡ésa es la palabra! Tenía conmigo a dos escritores a quienes yo admiraba y amaba ... ¡Y delante de ese cuadro! Goya-Borges-Cortázar y El perro semihundido: fue algo perfecto.
¾Sin embargo, suele presentarse a Borges y a Cortázar como dos polos opuestos de la literatura argentina; y Cortázar no es recordado como merecería  por la gran crítica, salvo en 2004, por el aniversario de su muerte...
¾Yo creo que eso es una suerte de purgatorio por el que pasan todos los autores... Después que mueren su obra vuelve a surgir. Y aquí es donde más se distingue un best-seller de la obra de un creador.
¾«Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas», escribió Cortázar. Fue un escritor comprometido...
¾Sí, estuvo comprometido como persona, pero no en toda su obra; tiene cuentos de literatura fantástica que no están politizados y obras que sí lo están.
¾¿Y qué pensaba Borges y qué piensa usted de El libro de Manuel?
¾ No leí El libro de Manuel. Leí Rayuela y me pareció una cosa fascinante, como un juego, y también Los Premios es fantástico. Es extraordinario cómo ¾después de vivir tantos años lejos de su país, y con otro idioma¾ logró conservar el lenguaje de Buenos Aires.
¾Cortázar fue distancia y soledad; amor, nostalgia y dolor de Buenos Aires, así como su silencio con palabras.
¾Es verdad, y yo soy muy lectora de sus cuentos. En «La noche boca arriba» ¾uno de mis preferidos¾ él mezcla espacio y  tiempo, de una manera extraordinaria; y también lo hace en Prosa del Observatorio, en realidad una nouvelle, una prosa poética fascinante. Esa es la parte suya que más me interesa.
¾María: año 1981 y dos actitudes. Cortázar en el Centro Cultural de la Villa de Madrid y aquel texto suyo sobre el poder de las palabras; y Borges, quien clamaba por «cien años de dictadura militar», mientras desaparecían miles de personas en Argentina.
¾Sí, pero Borges también estaba muy comprometido con lo que él pensaba.
¾¿Qué pensaba?
¾ Pensaba lo que publicó, dijo, se discutió, se le criticó y por lo cual se lo sigue criticando, a diecisiete años de su muerte. Pero él había creído que aquello era lo mejor. Lo que él sintió, lo sintió. Y cuando vio que no funcionaba lo que él había defendido, cambió. Es decir: no era rebaño ni era hipócrita. Era coherente y nunca se traicionó, no medró, ni coqueteó con unos u otros para conseguir cosas. Y eso me parece extraordinario.
¾¿Usted coincidía con sus opiniones?
—No, diferíamos mucho y discutíamos. Pero lo admiré porque fue honesto.
¾¿Fue por influencia suya que él recibió después a las Madres de Plaza de Mayo y se conmovió con ellas?
—Las recibió, pero no sé si yo influí. Sólo le dije que soy pacifista y que lo peor que hay es utilizar el Poder para el mal.
¾Ahora hace usted una reedición de su obra, que incluye textos dispersos en diarios y revistas. El mundo se lo agradecerá...
¾Mire... yo creo que será importante para profesores, estudiantes y escritores, porque la obra de Borges es una lección de estilo. Permitirá ver el revés de la trama de lo que siempre hizo él: la reelaboración permanente, sobre todo de su obra poética.
¾¿Publicará «Los salmos rojos», que Borges escribió a sus diecisiete años y enamorado entonces de la Revolución Rusa?

¾No. A los veinte años Borges destruyó el libro donde está ese poema, porque al principio creyó que la Revolución bolchevique elevaría el conocimiento y las condiciones del pueblo. Pero cuando vio que  los jerarcas de entonces querían ocupar el lugar de los zares, cortó con esa ideología. Para siempre.
¾Pero «Los salmos rojos» se publicó en la revista «Grecia» y en alguna otra de España...
¾Sí, y en un periódico de Ginebra. Pero lo único que quedó fue el poema «Los salmos rojos», que daba título a la obra; y lo que quedó... eso sí está.
¾¿Alguna vez lo vio llorar?
¾Sí, cuando conocí el original de la «Victoria de Samotracia», lloré de emoción, y Borges lloró conmigo. La visión de esa escultura en un libro fue la primera lección de estética que me dio mi padre.
¾¿Cuándo lo oyó reír?
¾Muchas veces. Mire... a mí me gusta mucho nadar, montar a caballo y bailar. De niña estudié danzas clásicas, después empecé flamenco, y con mis amigos bailo rock, salsa... todo eso. Y cuando Borges me acompañaba a mis clases de baile griego, se divertía mucho porque ¾como todos los alumnos se iban a hablar con él¾ mi profesor le decía que yo me hacía acompañar por Borges para gozar de unas «clases particulares».
¾Tiene usted una cultura vastísima y sigue estudiando...
¾Sí, adoro estudiar. Me serena. Y escribir es para mí como un jardín secreto. Fíjese que Borges decía que soy como el ojo del huracán: serenidad y silencio cuando todo se arremolina a su alrededor.
¾Y eso le gustaba de usted... ¿Qué más?¾Mi relación lúdica con la vida, que él no había encontrado más que en su abuela inglesa, aunque yo creo que el lúdico era él. Pero... después de su muerte, quedé durante mucho tiempo como recortada en un centro de silencio y me sentí en la mira telescópica. Porque si bien el amor de Borges me protegió, lo que ese amor despertó en otros me dejó a la intemperie. Y fui acosada, perseguida y hostigada, aunque no por todos; y sufrí, pero gracias a los horrores, descubrí en mí un centro de equilibrio. Entonces entendí las palabras místicas de Dante, cuando en el Paraíso ¾en referencia a Dios¾ dice: «El amor que mueve el sol y las estrellas».
¾Amor sublime el de ustedes, pero, ¿y la cotidianeidad...? ¿Dónde convivieron, un misterio para tantos?
—En mi casa, y tomábamos el desayuno, con aroma a café y a naranjas, en algún bar. Yo no lo preparé jamás, porque no sé cómo hacerlo ni quise aprender.
¾¿Y cuándo descubrió usted que él era «su» hombre?
—Me di cuenta... en un avión, donde pasó algo muy especial que me hizo sentir «eso», pero... no se lo dije. Bueno, por favor, no me pregunte: esto es mío.
—Contarlo la humaniza...
—Mire...nos pasó como en la historia de la mayor de las hermanas y de su muchacho, en la película Sensatez y sentimientos. Todo era tan victoriano al principio, como la contención primera entre  Borges y yo.
—Y como en la película, ¿hubo después un estallido pasional?
—¡Ah, no!... del estallido no hablaré: es mi autobiografía....compréndame.
¾¿La complicidad entre ustedes hacía que él le diera a leer sus textos?
¾Sí, él era muy personal y me decía, por ejemplo: «Vea, María, vamos a cambiar esta palabra», y luego ... «¿O usted prefiere la otra?». Si yo le decía «la otra» o «ésta», él me decía: «¿Por qué?». Entonces yo le explicaba mis razones y él contestaba: «Bueno, voy a pensarlo». A veces aceptaba, y otras veces me decía: «Usted tiene razón, pero yo prefiero ésta». Éramos muy libres.
¾Él, emocional y racional a la vez. ¿Cómo era esa dicotomía?
¾Esa es, justamente, toda la fuerza de su vida y de su escritura. Con la sola emoción, no habría logrado esa precisión del lenguaje.
¾A ustedes les  gustaban mucho Thomas De Quincey, Emily Dickinson...
¾...Y Kipling  y «La balada del Oriente y el Occidente». Y John Donne, quien consigue un ritmo y una musicalidad en cada verso...
¾«Música», me dice... ¿como la que usted, según me contó en otra ocasión, siente en el desierto?
¾Sí... ese sonido de notas lejanas, o el de la arena cuando algún animalito la agita a su paso. O el del mar, tan potente, que parece que, de pronto, diera la vida; acre a veces y fuerte; también tiene el olor de un animal y también tiene música.
¾La música, que parece unir cielo y tierra…
¾¡Sí! Y puede desarmar las pasiones más negativas. Recuerdo El silencio, de Bergman, donde dos hermanas ¾dentro de un hotel¾ se aman, se odian y se gritan. Ni siquiera reparan en la música de la radio. Pero entra el mucamo y, conmovido, dice:«Es Johann Sebastian Bach». Entonces esos rostros que estaban crispados se van suavizando y la historia se trasforma...¡y es como si de pronto uno entendiera los misterios de Orfeo! Es el Infinito.
¾A propósito, a pesar del supuesto agnosticismo de Borges, su obra es una apelación al Infinito, y cuando se convoca al Infinito se convoca a Dios. Y en vísperas de su muerte rezaron ¾aunque haya sido por mandato de su abuela inglesa¾  el Padre Nuestro en anglosajón...

¾No es que él creyera o no. Era agnóstico. Pero también su madre le había pedido el «Padre Nuestro». Antes de su muerte le dije que sobre ciertos temas yo no podía opinar, puesto que no tenía una formación religiosa; pero le pregunté si quería un sacerdote para que conversara de esto con él. Entonces Borges me dijo: «Lo que usted quiere decir es si yo necesito un sacerdote». Le dije: «No, sólo si usted quiere conversar con él de estos temas de los que yo no puedo hablar». Entonces me contestó: «Bueno, llamemos a un protestante y a un católico, así converso con los dos». Y fue por eso que, cuando murió, se celebró una ceremonia ecuménica. Con un sacerdote católico y con otro protestante.
¾¿Qué fue lo último que él le dijo antes de morir?
¾En los días anteriores a su muerte, me contaba de los caramelos «toffie» que le compraba su abuela y charlábamos de literatura y estudiábamos árabe. Y lo último que me dijo, bueno... él habló de los dos, pero jamás diré qué: eso es mío.
¾En un artículo reciente, John Berger describe la lápida de Borges en Ginebra. ¿Por qué fue a morir a Suiza?
¾Porque él admiraba aquel país, desde donde partió hacia Buenos Aires recién a sus veinte años; y ¾según me contó¾ al principio trataba de hablar mal de su lugar tan amado, para «despegarse»: porque sabía que tenía que hacer su vida en Argentina. Pero después no tuvo esa necesidad porque ya tenía perspectiva.
¾¿A quién se le ocurrió el bajorrelieve de la tumba?
¾No sé, probablemente a  los dos. Se trata de la descripción de un fragmento de un poema medieval, La Batalla de Moldon, y comienza justamente con: “Y que nada temieran... » El primer libro que Borges me regaló era sobre literatura anglosajona, y la cubierta tenía ese escrito, ese fragmento.
¾Borges fue a morir a un barrio cerca del Ródano ¾sigo con Berger¾ cuyas calles estrechas parecen pasillos que corren entre inmensas estanterías de libros, como una suerte de biblioteca...
¾Sí, y sobre todo lo eligió porque es como su testamento a la humanidad.
¾¿Qué ofrendas le dejan en la «La Cimitére des Rois», donde está enterrado?
¾Flores, velas o alguna carta donde dicen que leyeron su obra.
¾«Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. / Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines del Oriente y del Occidente, cuánto Virgilio»,  le escribió. María, hoy, yo le pregunto, ¿cuántas mañanas, mares, jardines, ahora, sin él?
¾Todos los mares, todos los jardines. Y todo Virgilio. Toda mi vida en él. Forever and ever… and a day.

Cristina Castello, en «Cuadernos Hispanoamericanos», Madrid- Septiembre 2004
Foto de apertura: Ramón Puga Lareo