viernes, 20 de abril de 2018

Personalidades de la cultura escribieron sobre «Sin Máscara» Tevé de Cristina Castello

Esta obra de Magritte era la apertura de  «Sin Máscara»
Guillermo Roux, Pepe Eliaschev, Marcos Aguinis, Pía Sebastiani, Oscar Barney Finn, Osvaldo Álvarez Guerrero, Graciela Borges, Gregorio Klimovsky, Pedro Ignacio Calderón, Eduardo Milewicz, Alberto Migré, Rafael Bielsa, Claudio España, Elisa Carrió, Monseñor Justo Laguna, César Pradier, Eva Giberti,  Leo Viola, Alejandra Roux, Claudio Escribano, Giovanni Jannuzzi, Carlos Acosta, Analía Exeni, son algunos de los invitados me escribieron, por «Sin Máscara», que fue...

Cultura. Coraje. Sencillez
Compromiso. Morosidad en el diálogo
Arte. Siembra. Alborozo
Paz y ardor. Poesía
La sacralidad de la vida
en mi programa de tevé
Con la audiencia, comunión
Y el poder de una caricia

Obra de Magritte
logo de  «Sin Máscara»


De Guillermo Roux 
Artista plástico
Cristina Castello es un ser auténtico. 
El programa que ella dirige, como no podía ser de otra manera, es el espejo de su personalidad. 
Cristina siempre ha defendido los valores del espíritu, las causas justas, lo profundamente humano, lo mejor del hombre. Y estos son los valores en que funda su programa. 
Cristina no puede sino ser fiel a su estilo y, por lo tanto, antepone el mensaje humanista a cualquier consideración comercial. 
En un mundo como el de hoy, en que estos valores están invertidos, el programa de Cristina Castello es un momento imprescindible de la televisión
 
 

De Pepe Eliaschev 
Periodista 


 Cristina: mencionás tantas cosas importantes de mi vida y en tan poco tiempo, que me dejaste boquiabierto, ...mmm...¡así!
Tengo 35 años de periodista y estoy sorprendido;  lo más frecuente en las entrevistas, es que el entrevistador no sepa nada de unom y vos me preguntás....¡hasta sobre un libro mío que tiene ....más de 30 años...yo no puedo creerlo! Y me esperaste con un libro de Paul Eluard que, en sí mismo, me dijo muchas cosas: hasta a su traductor conocí.
Vos, por la magia de dos palabras me metiste en un mundo del que no soy ajeno y que no me deja imperturbable; por eso leí el poema que me elegiste, desde mí mismo." 

¿Qué más sabés de mi vida Cristina....por Dios? ¡¡Me siento desnudo!!
Gracias,
Pepe Eliaschev

Programa, el 13 de agosto de 1999



De Marcos Aguinis 
Escritor y médico psicoanalista 
En la oportunidad de ser entrevistado por este programa, tuve el placer de encontrarme en una atmósfera rica y profunda. 
El ritmo era atrapante, porque facilitaba la reflexión y la formulación de pensamientos, y al mismo tiempo generaba suspenso. 
Por los comentarios que luego recibía, era evidente que lograba capturar la atención de una audiencia vasta y alerta. Son los programas que a uno dejan satisfechos y desea volverlos a ver.


De Pía Sebastiani
Música
Más del 50% de los programas en Tv son tan chabacanos o tan groseros o tan poco interesantes que no puede evitarse recurrir al "zaping" si se quiers inesperadamente dar con una película, entrevista o producción que justifique el tiempo perdido en la búsqueda.
Una noche muy tarde, cuál no sería mi gran sorpresa al escuchar nada menos que un poema junto a cuadros deliciosos y presenciar un diálogo de gran inteligencia entre alguien que yo desconocía y Graciela Borges, a quien sí conozco desde la época de Blanca de la Vega en el "Consevatorio Beethoven", mucho tiempo atrás.
Dejé un mensaje para ella en el número que se anunciaba y asi fue, como, un feliz día, Cristina Castello me dio el gran gusto de llamarme. Luego nos conocimos e iniciamos una gran amistad, preparamos una emisión que en mi recuerdo es una de las experiencias más placenteras que he tenido en tres continentes en mi larga carrera de 60 años!
A raíz de su éxito esta emisión se transmitió más de 8 veces en diferentes horarios y todavía hoy, meses después, sigo recibiendo elogios para Cristina y para mí.
Sus entrevistas son exquisitas, sofisticadas, poéticas y logran sin embargo mantener milagrosamente un atractivo directo y accesible para cualquier auditor.
Enhorabuena y ojalá las autoridades televisivas y los "sponsors" den a Cristina Castello el lugar y la permanencia que merece para beneficio de un público que ansía más calidad, más sensibilidad y más seriedad.






De Oscar Barney Finn
Director y Productor de cine, teatro y tevé
Hace ya tiempo que conozco a Cristina Castello y cada encuentro a lo largo del tiempo ha sido un verdadero placer intelectual para darnos el gusto de hablar de todo lo que nos es común y en donde ella ha tenido el tacto y la sutileza necesaria para llevarme hacia regiones no siempre visibles para un mundo mediático en donde nos hundimos irremediablemente. De la mano de autores, pintores, músicos y poetas nos conduce hacía los infinitos juegos de la memoria y la imaginación, en donde la sensibilidad va pareja con la inteligencia para estructurar en un raro equilibrio un programa único en la t.v. en el que muchos nos identificamos.


De Alberto Migré
Dramaturgo
Cris: Yo te he visto trabajar. Y puedo decir que en los años que hice reportajes -imaginate cuántos- y me encontré con periodistas, nunca conocí alguien que despliegue el estudio y el trabajo que desplegás vos cuando entrevistás de alguien, para medios gráficos o para tu programa Sin Máscara. Recuerdo que en un programa de Mirtha Legrand donde estuve invitado, se elogió mucho la emisión que hiciste con Marcela Tinayre. Pero...¡claro! Fue por tu calidad, tu calidez, tu profesionalismo y el respeto que tenés por las personas.
 

De Graciela Borges 
Actriz 
Cris: 
Estás en mi corazón hace muchos años y tenemos muchas cosas parecidas a secretos. 
Podemos no vernos, pero siempre nos encontramos. 
Es una pena que no estés mas en medios gráficos, porque hacías unas notas tan lindas. Me encantó la que hiciste a Fito Páez: fue glorioso todo lo que conseguiste que contara. Yo te llamé para decírtelo, ¿te acordás? 
Pero me gustó mucho reencontrarte en "Sin Máscara". 
Realmente, los programas que vi fueron tan lindos. Gloriosos. 
Vos honrás tu profesión. 
Y además de muchísimos otros , 
hay otro gran mérito en vos y quiero decírtelo. 
Cris: siempre has ido con el pecho a las balas 
y eso tiene un gran valor en la vida. 
Seguí así. 
Te quiero. 
Gra



 

Del Doctor Gregorio Klimovsky 
Científico 
Lo admirable de la audición 'Sin Máscara' de Cristina Castello no es, solamente, que permite a través de sus interrogantes conocer el valor de los aportes de distintos personajes. 
Cristina va más allá, porque permite también conocer la fibra humana de sus entrevistados. 
De esta manera muestra cómo considera al mundo cada personaje, cómo ve la vida cotidiana, cómo funciona su corazón, cómo es en sus sentimientos como persona. 
Así la contribución científica o cultural adquiere mayor sentido al colocarse en una dimensión más completa. Y los personajes se hacen más queribles

De Eva Giberti 
Psicóloga Psicoanalista

Cristina Castello cuenta con una historia sólidamente afincada en experiencias y prácticas periodísticas que la condujeron a interesarse y reflexionar acerca de temas diversos. Los cuales la condujeron a complejizar esos temas y de ese modo lograr que sus invitad@s y entervistad@s se encontraran con un universo riquísimo y repleto de alternativas que es el que ella les ofrece. Ese estilo produce bienestar en quienes responden a su convocatoria porque les permite aportar su creatividad y al mismo tiempo formularse interrogantes.
O sea, una labor periodística excelente es la que ella ejerce


 
Del doctor Osvaldo Alvarez Guerrero 
Político y escritor 
Presidente de FUAI 
(Fundación Arturo Illia para la Democracia y la Paz) 

Querida Cristina: 
Gracias por tu cortesía de invitarme a Sin Máscara, emisión sobre la cual no corresponde que opine. 
Vivimos un momento, lo sabes, en que las pasiones se han reemplazado por un sentimentalismo dulzón de capitalismo de celofán. 
Coincides conmigo en que las pasiones se expresan a los gritos, los sentimientos con susurros temerosos; el sentimentalismo, acompañado de edulcorantes químicos de venta libre en farmacias, kioscos 24 horas y supermercados. 
A diferencia de ello Sin Máscara tiene el estilo y originalidad, que siempre te caracterizaron. 
Esto no es nuevo para mí. 
No vi todos las emisiones, lamentablemente. 
Pero no olvido algunas que pude disfrutar. 
La sobriedad y el clima intimista que conseguiste siempre y los momentos de real emoción que hubo en muchos. 
Siempre vos muy inteligente, muy bella y muy fina: british look. 
Desde luego siempre campea el buen gusto, como en todo lo que emprendes. 
Felicitaciones por el programa con Pía Sebastiani. 
Mejor aún de lo que imaginaba. 
Fue una joyita de calidez y arte. 
Buena la idea y excelente la realización de la idea. 
Es un oasis. 
Felicitaciones y espero que Sin Máscara vaya tan bien, como merece tu calidad. 
Como expresé frente a cámaras, 
siempre es un placer estar contigo. 
Osvaldo 
28 de julio de 2000
 
 De Pedro Ignacio Calderón 
Director Orquesta Sinfónica Nacional 
La verdad que la visita a su programa "Sin Máscara" me dejó sorprendido. No sólo por el clima agradable y la charla amena y profunda, lo cual es bastante difícil hallar en televisión. También por su cultura. Y por la información que usted tiene sobre sus entrevistados. ¡Qué maravilla! ¡Sabía todo de mi vida, incluso pequeños detalles...hasta qué comía cuando era muy joven! Y usted dice que es su obligación, pero...yo nunca vi esto.


 De Eduardo Milewicz 
Cineasta 
Querida Cristina: 
Anoche por primera vez ví "Sin Máscara", en la emisión que me tuvo como invitado 
Me sorprendió. Como si no hubiese sido yo quien estaba contigo en la pantalla. 
Tiene arte. Tiene fuerza. Tiene magia. 
¡¡¡Bravo!!! 
Por los comentarios que tengo me sorprende ¡cuánta¡ gente de distintos sectores ve tu programa. Y dentro del ámbito del cine, ¡es impresionante¡
Te agradezco muchísimo haber compartido dos veces (en el estudio y frente a la tele) de tu companía. 
Te deseo lo mejor de lo mejor, de todo corazón.
 
 De Doctor Rafael Bielsa 
Síndico de la Nación Argentina 
Poeta

Cristina: 
Siempre me impresionó la información que tenés de cada persona que entrevistás. 
Pero no es sólo eso. 
Al principio de nuestra grabación de Sin Máscara me preguntaste qué resonancia tiene para mí la zamba "Para ir a buscarte". 
Te conté que me recuerda un episodio tremendo de la dictadura que le ocurrió a una compañera del secundario, a quien detuvieron junto a su marido cuando estaba embarazada. Y te dije que a él lo mataron ; y que a ella...¡la ataron durante tres días por la espalda, al cadáver de su compañero¡ 
Bueno...él era un gran amigo mío y siempre cantaba esa canción: Para ir a buscarte....(he vestido de rojo mi guitarra..."). 
Me impresiona tu sensibilidad 
para dar justo en lo más sensible de cada uno 
y sin golpes bajos. 
Y como ya te he dicho 
también me impresiona mucho tu cultura. 
Sos una rara avis. 
Rafael

De Claudio España 
Historiador- Crítico de Cine 
Lo más atractivo de 'Sin Máscara', aparte de la delicada simpatía de la
conductora, Cristina, es el clima de libertad y relax que se siente a
medida que los temas fluyen . 
Y Cristina los va barajando para seguir con ellos hasta agotarlos y, de paso, abrir a uno nuevo. 
¡Fantástico!!






 

De Monseñor Justo Laguna 
Obispo de Morón, Buenos Aires
Morón, 25 de abril de 2001 
Entre los episodios gratos del año que pasó, sin duda el programa de la señora Cristina Castello 'Sin Máscara' tiene un lugar importante. 
Su vasta cultura, su calidez personal y el tipo de diálogo me impactaron y me hacen recordarlo como un grato momento vivido. 
Con el deseo de que siga con mayor éxito aún, la saluda y bendice con todo afecto, 
+ JUSTO O. LAGUNA 
Obispo de Morón
 


De César Pradier
Pianista
En un mundo y país de modas donde ya no tienen raiting la educación ni la dignidad humana, un programa como Sin Máscara es una pedagogía de la vida.
Durante una hora una vez por semana, el arte, la filosofía y la ciencia, encuentran el lugar donde su difusión hacen que se recupere todo lo que es de veras trascendente. Aquello que aporta al espíritu y a la mente de todos, porque está hecho con la sencillez y estilo de lo verdadero. 
Creo que es un acto de amor y respeto a todo el público, a todas las personas, porque no se dirige a elites aunque las elites también lo ven: es para todos.
Con armonía y optimismo, la periodista Cristina Castello recorre los caminos de las luces de la humanidad y nos sumerge en todo ese bello y respetable mundo desde el respeto a la vida, como principal fin. 
De esa forma, sin violencia y con sobriedad, en Sin Máscara se decantan solos el vacío y la obviedad pasatistas y mercantilistas: esa mezcla perversa que estalla de superficialidad y tilinguearía en la mayoría de los medios del mundo. Porque salvo en casos excepcionales, como en este programa -que es un honor poder disfrutar- en la inmensa mayoría en el mundo de hoy, no existe compromiso alguno con la ley, ni con el dolor ajeno. En todo caso, se trata de vencer a las personas y a los países, a través de la ignorancia que se les transmite. 
Sin Máscara sin alardes y sin un solo renuncio de Cristina Castello, ejerce una docencia donde los valores humanos son fundamento y desde ese lugar, nos propone un mundo más seguro y feliz.

 

De Leo Viola 
Músico 
Cristina Castello es sin dudas, la persona y el personaje que tuve en suerte conocer. 
Fui invitado a su programa "Sin Máscara", muy rico y estoico en la lucha que nos une. Me refiero a la lucha por la Cultura, en el sentido , profundo e intelectual del término, 
Participar de su programa fue para mí una experiencia novedosa, por el enfoque que Cristina le da. Es muy hermoso. Y quienes lo siguen, ganan una hermosa sensación para su espíritu, a la vez que se movilizan por el apoyo y reconocimiento al arte y a los artistas. 
Creo que en este bendito país, "Sin Máscara" debería tener una mayor difusión y presencia en toda la sociedad argentina. 
Cristina Castello es muy valiente. Y no ceja en la lucha por la causa de la Cultura. Por eso me pregunto cuántas personas como ella nos hacen falta, para avizorar el horizonte de un futuro mejor. 
Ese es mi deseo sincero y permanente.



De Alejandra Roux 
Pintora argentina, reside en Madrid
Fui invitada al programa de Cristina Castello, con motivo de la exposición
que realicé en el Centro Cultural Recoleta.
Por entonces hacía mas de diez años que vivía en Madrid y aunque había vuelto a Buenos Aires de visita, esta era la primera vez que volvía con mis cuadros.
Fue una experiencia muy extraña. Observé que las proporciones de mis cuadros estaban en armonía con mi ciudad de ese momento, Madrid, y al verlos rodeados de Buenos Aires me parecían pequeños y extranjeros.
También me sorprendió en este encuentro con Buenos Aires, la entrevista -¿charla?- con Cristina. Sus preguntas y comentarios en los que todo se entrelaza: la pintura, la política, la vida personal, los sentimientos... ¡tan de Buenos Aires, en el mejor sentido de la expresión!
Me cautivó su entusiasmo por la cultura, ese interés muerto en Europa donde nada parece importar demasiado.
Cristina: muchas gracias por hacerme posible esta experiencia y mucha suerte en tus nuevos proyectos.
 
                       De Estela Barnes de Carlotto
                     Presidenta Abuelas de Plaza de Mayo 


                  "El programa 'Sin Máscara' conducido por la periodista Cristina Castello, 
                   al que tuve la  atisfacción de ser invitada, es evidentemente de alto contenido
                   cultural. el ambiente de intimidad entre los protagonistas permite expresar

                   libremente los sentimientos y emociones del visitante, a los que recurre

                   su excelente anfitriona con su distinguido respeto"



De Giovanni Jannuzzi 
 Ex Embajador de Italia en Argentina 
Poeta - Novelista 
Buenos Aires, octubre 19 de 1999

Cristina:
La felicito mucho por su apreciada labor periodística. 
Mejor dicho artística y poética, que me parece el mayor elogio. 
He visto el programa con mi querido amigo Guillermo Roux. Un verdadero regalo, del que todos los que amamos el arte le somos deudores. 
¡Brava y nuevamente felicitaciones! Muy acertada la elección de las distintas cortinas musicales que evidencian un gusto más que refinado y una especial sensibilidad. 
Digamos que programas como el suyo rescatan a la TV de tantas quejas y de los (muchas veces justificados) reproches.
Retribuyo su delicadeza que agradezco y le saludo muy cordialmente.

De Carlos Acosta 
Periodista especializado en Publicidad 
A pesar de que la publicidad además de ser un hecho económico también es un hecho cultural, muy pocos le han dado espacio fuera de su contexto. 
Sólo una sensibilidad como la de Cristina me ha permitido comunicarme con su audiencia y transmitir algunos valores que pueden desprenderse de algunos "simples" comerciales. 
Además, Cristina tuvo la generosidad de invitarme a un programa como 'Sin Máscara', espacio al que sólo son invitadas personalidades admirables.

Doctor Claudio Escribano 
Subdirector Diario "La Nación" 

Cristina,
Gracias por su excelente programa.

Un beso con mis mejores deseos para usted
JCE 
Diciembre 28 de 2001 


De Analía Exeni 
Teleaudiencia de Sin Máscara 
Quiero contarles mi experiencia como invitada al programa "SIN MASCARA" de la reconocida periodista Cristina Castello. Si bien no soy una figura conocida, como todas las figuras que van al programa, ella me invitó como miembro de la teleaudiencia y representante de todos los que vemos y "sentimos" el programa... porque "SIN MASCARA" no solo se ve. 
"Sin Máscara" también se siente. Es un programa que nos hace vibrar desde lo más profundo: con las reflexiones de los invitados (como Guillermo Roux que habla con los pinceles del alma), con la música (cómo olvidar las notas de Pía Sebastiani), con la poesía de Cristina y toda la poesía del mundo que allí encuentra regocijo.
Me sentí muy a gusto en el estudio de Cristina, ella creó un clima cálido. Me sentí como en el living de mi casa charlando con una amiga; fue como abrir mi alma y que todo el universo interior fluyera en palabras.
Soy amante del arte en toda sus expresiones, pero aún más en la pintura y en la poesía, ya que es por esas sendas que ahora estoy caminado en busca de mi propia esencia, de mí misma. Estoy en el camino incansable del arte y soy una trabajadora de la vida que día a día construye sueños y los vive; y de todo esto hablé en el programa.
En el espacio que me brindó Cristina pude ser yo misma.
Admiro mucho a Cris, es una mujer con mucha fuerza que ama lo que hace y que lucha día a día por ese amor .
Y para que sus proyectos se concreten, es un ejemplo de que nunca hay que bajar los brazos, cuando hay luchas por ganar, porque nada es gratis en esta vida, todo es lucha y sacrificio, todo se construye poco a poco, ladrillo por ladrillo, pero con seguridad el fruto olvida lo sufrido. 
Ella me enseñó mucho, por eso les estoy siempre agradecida por abrirme las puertas de su programa y de su vida. Hoy por hoy seguimos en contacto, siempre ha respondido cada uno de mis llamados y mails y me ha brindado apoyo siempre que se lo he pedido, de la misma forma lo hace con todo el que la necesita... "es un deber humano" dice. 
Creo que los seres humanos tenemos dos tareas muy importantes que cumplir a en la vida: aprender y enseñar.
Aprender por ejemplo de los niños que son los mejores profesores y maestros y enseñar con el ejemplo: bondad con bondad, solidaridad con solidaridad, amor con amor.
Tenemos también que cultivar las ansias de trascendencia, alejarnos de los desiertos para encontrar todos los ríos y todos los mares que hoy solo podemos soñar, pero están, son reales, no son espejismos, el secreto es descubrirlos, saber mirar más allá de lo cotidiano, hay que trascender el mundo ordinario para ir al encuentro de nuestros sueños.
Pero trascender no solo significa realizar una obra grandiosa que nos inmortalice en la historia, en eso también se trasciende obviamente, pero también en el día a día, en cosas sencillas, en el afán de construir cosas que hagan bien al espíritu.
En este momento no estoy hablando con palabras sino con el corazón, como también lo hace Cristina Castello, con la verdad del interior y así debería ser siempre.
Este es el lenguaje que predomina en "Sin Máscara" con el que me identifico y con el que se identifica mucha gente que apuesta a la VIDA y al AMOR.
Gracias Cristina, por hacer que las semillas germinen
 
 

domingo, 15 de abril de 2018

«Decálogo del Periodista»- Tomás Eloy Martínez

Tomás Eloy Martínez

1- El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo. Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto y el espacio que necesita dentro de la publicación.

2- Una foto que sirve sólo como ilustración y no añade información alguna no pertenece al periodismo. Las fotos no son un complemento, sino noticias en sí mismas.

3- Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos.

4- No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.

5-Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificando cada dato y estableciendo con claridad el sentido de cada palabra que se escribe.
Pepe Eliaschev

6- Hay que evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.

7- Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice en diez palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete.

8- Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia.
Oriana Fallaci



9- Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés de lector más que en el lucimiento propio.

10-Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.





Jesús Quintero

jueves, 12 de abril de 2018

José Pekerman, DT: "Educar es sembrar" - Por Cristina Castello



(* Para encontrar el sentido a esta nota, véase la fecha, al pie)
·        
El mejor de los directores técnicos de las selecciones juveniles de fútbol, pero no se siente un ganador.
·         Para él enseñar es como tirar semillas.
·         Piensa que en Argentina se desperdician las ideas: “Cantamos el himno, mientras desechamos las ideas”
·         En esta entrevista, el fútbol es apenas una excusa para hablar de los jóvenes. Y de la vida.
  
Estudiantes de Harvard, desocupados, artistas, luchadores, robótico-informáticos, tilingos. Y siguen las firmas. No hay una sola juventud. Pero, unos y otros ven -cada uno con su mirada- las formas de Valeria Mazza, los berrinches  de las “estrellas”y las extravagancias de Abdala Bucaram; y sienten -cada uno con su corazón- el horror de un José Luis Cabezas calcinado. Manos y cámara, abiertas a la vida. Y todos sufren la metáfora de la locura colectiva: las 21 muertes diarias en accidentes, sólo en la ciudad capital de Argentina.
No hay una sola juventud, ni un solo sentido de la vida (¿todos lo tienen?). Sí, suele haber una impiedad común,  cuando de juzgar a un joven, se trata. "Los que dan cañones a los niños/Los que dan niños a los cañones", escribió Jacques Prevert. ¿Y quiénes les dan material de resistencia espiritual? Pocos.
José Pekerman es uno de ellos pero me niego a considerarlo un ejemplo, como hacen en la tevé, donde exhiben como si fuera un ovni, a quien restituyó un vuelto. No. Pekerman no es un ejemplo: es un ser humano. Y eso es mucho decir, porque es un hombre que tiene las manos cargadas de semillas.
 
 Inicio de su carrera como DT en los seleccionados juveniles
- ¿Educar es sembrar?
- Sí, es tirar semillas, desde el amor y con amor; y enseñarles a resistir, si no "llegan"; y a pensar y a decidir, con libertad.

- ¿Qué significa que sean libres?
Ser libres es no dejarse vender los espejitos de colores de quienes dicen que todo es fácil y rápido. Mentira. A todo se llega, si -además de talento- hay dedicación, disciplina y alegría

- ¿Maradona tuvo-tiene esas características?
- (No duda) Maradona es un genio.

- Todos lo dicen...pero también lo crucifican.
- Sí... porque acá es frecuente adjudicarse triunfos del ídolo, y endilgarle derrotas y culpas.

- Entonces, para quienes consumen drogas, pues a eso me refería: ¿dedito acusador, o la piedad del amor?
- Amor, ayuda e integración. Pero además, entre los tantos que acusan...¿quién puede tirar la primera piedra, libre de toda culpa? ...¿y cuántos son los maestros que educan en serio?

- ¿Los que enseñan la vida?
- ¡Claro! Porque para mí -(sonríe, sencillo) aunque suene antiguo- educar es dar valores: es enseñar lo efímero del triunfo, el respeto al otro y .el amor a los libros.
- ¿Leías, de jovencito?
- Sí...(entusiasmado) ¡historia y libros sobre la conducta humana! Recuerdo que a principios de mi adolescencia, me impresionó El hombre Mediocre (de José Ingenieros).

- El libro empieza con la referencia al "resorte misterioso de un ideal", ¿saben de utopías nuestros jóvenes?
- Los nuestros (los de las selecciones) sí, aunque sufren porque no saben cuántos llegarán. Pero tienen fortuna: porque están integrados y tienen claro el futuro.

- Saben por qué luchar...
- Sí, y están más amparados, aunque estén tan expuestos  -o más que otros jóvenes- al vértigo del exitismo, a esto de querer ser primeros.

- Y los adultos "ayudan": suelen dar a algunos, sitios claves, sin alentarlos para que -antes- aprendan más. Entonces, "los que no saben son jefes", ¿no?
- Claro, porque hay caza-talentos en todos los ámbitos, y entonces los chicos (con dolor) se convierten en elementos vendibles: los usan y tiran.

- ¿Les hacen zapping?
- Sí, porque tuvieron ilusiones sin sustento. Pero después sienten frustración, y ahí descubren que a los cazadores les importaban como presa; y que ellos -los cazados- sólo querían llegar primero y -si podían- ostentar poder.

- A propósito, "tus" chicos no tienen teléfonos celulares; todo un símbolo en el ambiente futbolístico, ¿no?
- No, porque -aunque es bueno, como progreso- ellos todavía no lo necesitan. ¿Ves? Prefiero hablar de mis chicos... no me gusta generalizar.
 Pekerman puso a debutar a Messi con la selección

- Sí, no hay una sola juventud.
- No, pero en todos los casos la responsabilidad de sus vidas es de los adultos: les exigen que sean ganadores.

- ¿A vos no te pasó?
- No, pero...¡se vivía de otra forma!

- ¿Cuál es el primer recuerdo de tu niñez?
- (Piensa largo) Bueno...me quedó grabado que a mis cuatro años -en el bar de mi papá- me subí a un banquito y jugué al billar con lo grandes. (Celestísimos, los ojos le brillan, parece un chico)  ¡Y la gente aplaudía la carambola, porque -encima- parece que yo tenía una gran precisión!

- ¿Ves? Desde chico fuiste ganador y hoy lo sos  pero no respondés a lo que hoy define ese perfil...
- Yo no asumo esa palabra, “ganador”: sólo hago una tarea que había que hacer y con naturalidad. Además, quiero que ganemos las competencias, pero sin usar caminos arteros, con la excusa de que el fin justifica los medios.

- ¿Y qué es ganar?
- Es mostrarnos como somos, y ser leales: con los rivales y con el espectáculo del fútbol.

- Pero el fútbol es una metáfora de la sociedad, exitista.
- Es verdad, y hay mucho negocio y ahora, como no había ocurrido nunca...(espantado) ¡se están comprando chicos y...muchos se van! ¿Sabés qué duro es eso? ¡Cómo queman etapas, con tal de ganar y ganar! ¿Y dónde están los otros placeres? Por ejemplo, cuando nuestros chicos perdieron con Brasil, me mostré contento: les dije que habían hecho un buen trabajo y les sugerí que felicitaran a los rivales...¿por qué tenían que privarse de ese gesto, si habían ganado bien?

- Bueno, de eso sabés: tuviste ganas de gritar un gol de Housseman, de un equipo contrario...
- (Sonríe, con serenidad y pasión) Sí, yo lo sufría porque uno es profesional, pero, la verdad...¡hubiera querido aplaudirlo! Porque...(con alborozo) ¡fue algo tan bello aquel gol!

- ¿En qué consiste la belleza de un gol?
- Para mí, hay jugadas mágicas donde vive la vida. Como las de Housseman, Maradona, o Pelé. Pero también hay otra belleza. La del holandés Johan Cruyff, por ejemplo. Mirá...¡era como un director de orquesta, que hacía sonar una música constante, en todos los lugares de la cancha! (Regocijado) ¿Sabés?...entrelazaba a sus compañeros -hilvanaba los pases- y hacía que todos participaran, unidos por una similitud de pensamiento...(los ojos le ríen) ¡cuánta belleza!

- ¿Belleza, como síntesis de éstética y ética?
- Sí, porque cuando un jugador entrega la pelota a su compañero, le da su amistad: se hermana con él, en el placer de compartir...¡eso es belleza pura!

- ¿Son bellos los adolescentes con el pelo largo?
- Algunos sí y otros no, pero no se los digo porque sería discriminatorio; y no impongo: sugiero qué los hará sentir mejor dentro del grupo.

- Los chicos que formás con valores, ¿resisten, después, el salvajismo del mundo?
- Sí, porque los valores los mantienen. Pero sería bueno que quienes dictan normas y hablan del mercado, se sensibilizaran un poco. Que entendieran que los jóvenes son personas y no meros consumidores (con pasión).
Pekerman y su familia en el Mundial de Brasil 

- ¿Te enfurecen quienes los tratan así?
- Me sacan, pero también me saca que los chicos pierdan la fe y aquel espíritu del potrero con que jugábamos antes...(sonríe) ¿viste que parezco antiguo?

- No, por suerte no matas tu niño, ni tu adolescente...
- No...y a los chicos les transmito mis vivencias, con el corazón.

- ¿Yqué pasa con los gustos en materia de música?
- Bueno...es que a mí me gusta la música latina y la clásica, pero también la de los jóvenes, como Los auténticos decadentes: los disfruto con ellos. Y después les hablo por si les es útil, ¿no?...de la elección de la profesión, por ejemplo; porque cuando uno elige es chico para semejante decisión, y duda y sufre mucho. A mí me pasó: estudiaba kinesiología pero ya jugaba en primera división, y todo se me complicaba...(con alegría) ¡hasta que me quedé sólo con el fútbol!

- ¿Y por qué lo elegiste?
- Porque veía cuánto querían a los jugadores, y a mí...(con timidez) me gustaba que me quisieran. Y celebro la elección: gané en vida y en alegría.

- ¿Y nuestros jóvenes tienen alegría?
- Me parece que para muchos, la alegría es sólo una descarga; y que otros no son constantes en las búsquedas. Es que ahora hay más consumo y menos espiritualidad...no es como antes.

- "Antes" no había tanta tevé, ni informática, ni robótica...
- Lo sé: yo estoy a favor de todo eso, si ayuda. Pero también creo que la visión directa de tantas imágenes, muchas veces dificulta la actividad creadora y la imaginación, ¿no?

- Imaginemos: ¿cómo será la Argentina de mañana, gobernada por los jóvenes de hoy?
- Soy optimista: creo que las conductas serán más humanas.

 Quizás. sin tanto prejuicio: como hubo cuando se habló de la homosexualidad en el fútbol, ¿no?
- Se dijo tanto, pero si Maradona fuera homosexual, ¿quién se hubiera animado a sacarlo de un equipo? Por suerte, yo no tengo esos prejuicios y trato de que los chicos tampoco.

- Sembrás. A ver, sobre el banquito del billar, pero  parado sobre tus 47, ¿con qué semillas hacés la carambola?

- Con las de un proyecto de educación, pero... ¡que se lleve a cabo! Porque este es un país cajonero: cantamos el himno mientras se cajonean las ideas y se espera al Maradona que nos salve. Pero, mientras tanto... ¿dónde quedan lo sueños? (Celestísimos, los ojos le brillan). 

Pekerman, 3/4 Perfil 

Con Matilde, su mujer, su gran amor

Sembrador de valores, de infancia en Ybicuy (Entre Rios), le titilan los ojos cuando imagina un plato de polenta, humeante.
Apolíneo en el estilo -elegante, austero en palabras- y dionisíaco para sentir: arde en su propia intensidad.
Enamorado desde el alma y hasta el hueso de su esposa, Matilde Micheilín: pura luz.
Es pariente directo (sus abuelos eran hermanos) de Gregory Peck: Pekerman, según el documento. Y esto es una infidencia.
Director técnico de las selecciones juveniles de fútbol, desde el '94. Hombre de palabra y de alegría. 
Hombre de dos soles -Vanesa (21) e Ivana (14)- sus hijas: enamoradas del amor y de la poesía. 
A los 28 supo del dolor físico, por una lesión en la rodilla; y del espiritual, porque dejó de jugar.
Pero -codo a codo con Matilde- la peleó: piloteó un taxi y conservó la ilusión.
Soñaba con una cancha inmensa. Y los sueños, ya lo dijo León Felipe, son la
semilla de la realidad de mañana.
Hoy es el mañana de sus sueños de ayer: de sus semillas.

Cristina Castello
En Revista “Gente”
Buenos Aires, 27 de febrero de 1997 
Las fotos no son las publicadas en la revista; las tomé de Internet e ignoro los autores; si alguno se encontrara en ellas, gracias por decirme, para poner los créditos.

viernes, 6 de abril de 2018

Cristina Castello: el soplo del rayo, por Claude Darras

Cristina Castello, el soplo del rayo
Par Claude Darras


         No hace falta recordar el lugar que ocupan Paul Éluard, Jorge Luis Borges, Robert Desnos, Pablo Neruda, Victor Hugo y Miguel Hernández en su biblioteca intelectual. Poesía magnánima, sensual, desgarradora, Cristina Castello canta y clama, incansable, la verdad de la existencia, mezclando todos los perfumes, todos los gritos, todos los sueños, todas las caricias, todas las visiones, los de la mujer celebrada y los de la ceniza aborrecida.
         Periodista y pedagoga argentina, abre el tiempo de una epopeya nueva, nada menos; una epopeya del verbo en que lo auténtico del testimonio se armoniza con lo sensual de la expresión. Apenas leídos un versículo, una estrofa, un párrafo, exigen que se aprenda más de esta mujer que, en Francia desde el año 2001, comparte hoy la vida con el poeta André Chenet.
         Un vistazo retrospectivo sobre su experiencia profesional y poética  confirma la exigencia que puso en palabras, con el imperativo -como Antonin Artaud- de que no estuviesen desvinculadas de la vida. El resultado es una escritura del compromiso total, ético y político, de la palabra dada como acto de insumisión frente a todas las concesiones. Sus amigos, escritores que comparten con ella la misma palabra (Bernard Noël y Jean-Pierre Faye), expresaron su júbilo al escuchar y volver a escuchar a la«mensajera de las sílabas negras», según la definición de Antonio Gamoneda al escribir el prefacio de una de sus obras.
         Las voces mezcladas, coros que susurran o coros polifónicos, el desenfreno de la frase, los ritmos locos de la narración, la inventiva del recitativo, restituidos con brillo del castellano al francés por Pedro Vianna, todos estos componentes atestiguan que la poesía siempre será una cuestión de soplo, sabiendo que aquí se trata del soplo del rayo.

Torbellino

[...]
La palabra puede ser una cruz o una flor
Acaso un cerrojo abierto hacia la libertad
Un abecedario de alas, un violín de Chagall.

O quizás un cóndor genuflexo, un edén mendigo,
Unas sábanas fósiles en su destino de espera
Sin el perfume a placer del amor fecundado...
...
Tinieblas

Están agotados. Como las páginas
De los libros que se clausuran
Sin Ser jamás otra edición, la vida
Los desaparecidos de Argentina
Tulipanes sin tumbas, derruidos
Fantasmas sin huesos, grito mudo
Lágrimas que surcan mis venas...

(Extractos de «Ares», Buenos Aires, 12/II/2007 y/19/III/2007en «Orage/Tempestad», de Cristina Castello).

Nada más difícil que hablar de poesía, esbozar aunque sólo fuera una nota crítica que dé cuenta de un poemario o de una antología. ¿Habré de repetir la advertencia de Louis Aragon cuando apunta que «hay que estar loco para escribir sobre la poesía»  «La poesía se escribe, no se explica»  plantea Aragon, en 1968, en su prefacio a un texto suyo titulado Y «Quien habla de poesía está loco porque la poesía empieza allí donde se pasa a lo incomunicable». No, de veras, no reiteraré el desafío de Aragón. Prefiero refugiarme en el reto de Jean Cocteau que incita a «hacer comunicable lo incomunicable» de la escritura poética. Con esta perspectiva atrevida, escogí, en el tablero de mis lecturas, a cuatro de nuestros contemporáneos. [Acá, Cristina Castello], para quienes la poesía es un prisma que desde el fulgor deslucido de los periódicos, hace brotar los siete colores, fuente de matices infinitos y de múltiples escrituras.

Traducción del francés: Denise Peyroche

domingo, 1 de abril de 2018

Marcos Ana, el Quijote. Por Cristina Castello



(Marcos Ana murió el 24/11/2016- Esta nota es anterior)
Decidme cómo es un árbol. /Decidme el canto de un río/
cuando se cubre de pájaros.
Marcos Ana

Es el hombre que más tiempo estuvo en la cárcel durante la Guerra Civil española. Sin sueños de venganza, Marcos Ana sigue luchando contra el fascismo. Su historia es testimonio de los pájaros sin alas de aquella barbarie; y también una juerga de ternura que iza la Bondad por encima de todo horror.


Marcos Ana, poeta y Quijote. Emblema universal de la lucha por la libertad —88 años, hoy— estuvo en las cárceles del franquismo entre 1939 y 1961. Conoció el espanto en su piel, en su corazón, y a través de los ojos de sus compañeros; descubrió el oprobio en las manos de los torturadores: manos extranjeras a la vida que sólo los domingos cesaban de masacrar, pues entonces los verdugos rezaban en la Iglesia y con el capellán.
Pero también supo de deleites: en las mazmorras del fascismo español, Marcos Ana «adoptó» —como se adopta un bebé— una flor inocente, nacida en la grieta tenebrosa del muro más cruel. Así como, aunque trepado a los barrotes y castigado duramente por ello, se extasió con cada plenilunio que —gracias a su obstinación— pudo gozar. Igual que contrabandeó, reja a reja, la poesía de Neruda y sus propios versos, como una letanía que invocaba la libertad. Tenía sólo 19 años cuando cayó en aquel infierno del Régimen, y veintitrés más cuando —como una salva de pájaros contentos— pudo dejar la jaula para abrazar la nitidez de la luz.

Luz cegadora para él, que no conocía más que las tinieblas. Pero la vida, que sólo le había ofrecido su mano mezquina, le llegaba por fin con la mano que da. Entre todos sus dones, le dio los viajes, el reconocimiento mundial —el abrazo de la humanidad— y la posibilidad de luchar. Le dio la poesía, y le descubrió el amor y el sexo... recién a sus 42. Ella era joven y morena, delgada, bella y sutil. Se llamaba Isabel Peñalba y tenía la mirada azul.

¿Serán los ojos de Penélope Cruz, la actriz fetiche de Almodóvar, los que lo mirarán desde aquel azul de Isabel? Quién sabe. Primero terminará la filmación de «Los abrazos rotos» y, quizás, rodará «La piel que habito». Y entonces se dedicará a «Decidme cómo es un árbol», el último libro de Marcos Ana; obra que recorre el mundo con sus memorias de la prisión y de la vida, flameantes de humor, de la poesía de su prosa y del sentido de la existencia como un hecho trascendente.

¿Cuántos filmes podrían hacerse con cada latido de este Quijote? En cualquier caso, Almodóvar eligió tomar la historia de Marcos, «un superviviente», cuando era ya un pájaro en vuelo libre que surcaba cielos a la salida del infierno. Al cineasta le impresiona que, después de haber respirado tanta muerte, el poeta sepa de justicia y paz, de fraternidad y siembra, de imaginación y esperanza, y no de rencor. Le sorprende su pasión por la vida del prójimo. Se emociona porque en «Decidme cómo es un árbol», nuestro autor cuenta que —a causa de un compañero que lo denunció— recibió una de sus dos condenas a muerte; y, aun así, no da su nombre para evitar un daño a la posible familia del traidor.

Curiosa audacia la de Almodóvar, artista de un lenguaje cinematográfico barroco y brillante, cuyos temas habían sido hasta ahora el amor por su madre y por las mujeres, la sexualidad, el maridaje entre el amor y la muerte, y la transmutación del alma. Y si bien algunos hechos de la historia que filmará justifican a primera vista su elección —ya se verá— hay algo central, más novedoso que todo. «Marcos Ana es lo más parecido a un ángel —explicó el director—, no he conocido a nadie tan bueno». A partir de esta experiencia, ¿podremos sumar entre sus razones para elegir un guión el valor infinito de la Bondad?


La mirada azul
Decidme cómo es el beso / de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo
.
Marcos Ana

Después de 23 años tras los muros, lo más difícil fue la libertad. Aprender a ser libre. Marcos sabía vivir en la cárcel, donde el cariño hacia (y de) sus camaradas fue su sostén y su motor. Aunque fue torturado hasta casi morir; aunque vio asesinar tantas vidas y también su juventud, tiene grabadas en la piel y en todo su ser las risas de sus amigos y su generosidad. Con ellos compartía el hambre y el pan, los sueños y los homenajes con que —en las sombras de la sombra y con ingenio— honraban a los grandes poetas. La cárcel era una «universidad democrática», un hogar. Marcos fundó las tertulias literarias, a pesar de que la imaginación era salvajemente perseguida. Los guardias debían evitar la fuga física de los prisioneros; y el capellán, la fuga espiritual. Había que impedir la poesía, pues era enemiga del sistema, era un ser más a encarcelar. ¿Encarcelar el sol? ¡Vaya!

En la década de los ’50 y a una celda de castigo infrahumana sus compañeros le acercaron, ellos sabían cómo — ¡oh, qué gracia la imaginación!—, una lapicera y poemas de Neruda y de Rafael Alberti. Los leyó más de mil veces y... ¡empezó a escribir! Pero... ¿cómo guardar su palabra escrita? Y aquí otra vez la creatividad. Sus «colegas» de prisión aprendían de memoria sus versos, y los que recuperaban la libertad eran poemarios parlantes de Marcos Ana, conocido aún como Fernando Macarro Castillo. Tiempo después, recibió un librito impreso con sus poemas... ¡Hombre, qué felicidad! Eran las dos primeras ediciones de «Te llamo desde un muro», publicado entonces en México y en el Perú.

Como un juego interminable de espejos reflejados en sí mismos para multiplicarse, la cámara de Almodóvar mostrará a los espíritus inquietos del mundo, la vida de nuestro personaje y conciudadano suyo... ¡sí! Vaya sucesión de casualidades: el cineasta nació en La Mancha, igual que la obra suprema de la literatura universal: «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha»; igual que Don Miguel de Cervantes Saavedra, su autor, quien había abierto los ojos a la vida en Alcalá de Henares, ciudad de la famosa región, donde Marcos vivió desde sus nueve años y padeció su primera prisión... ¿Es que existe el azar?

Virgen hasta los 42, para Fernando Macarro el mundo exterior era una leyenda, una fábula, una ficción. No había muros sino cielo; ¡había tocino! —tocino, aquel sueño suyo de hambreado durante los 9.000 días y noches de su encierro—; había coches, carteles luminosos, tiendas... ¡mujeres! Había una vida «normal» y él la había olvidado después de tantos años tras los muros. Habituado al horror y a la necesidad, las luces lo mareaban, devolvía la comida que había ansiado: se sentía en otra galaxia... hasta que llegó su noche azul.

Ella. Ella creía que él estaba borracho e intentó devolverle el dinero; el que él debía pagarle, como prostituta que era la muchacha. Fernando Macarro no sabía qué hacer, a solas con una mujer y en un hotel; se sentía torpe, extraño, desorientado, hasta que le contó la verdad: los 23 años de cárcel y su inexperiencia sexual. Y ella se dedicó a él con amor: lo llevó a pasear por la Gran Vía de Madrid y fueron a cenar, mientras él hablaba y hablaba, como una semilla que encuentra tierra fértil después de la sequedad.

La mirada azul lloró. Lloró tanto, al tiempo que él le contaba el único mundo que conoció. Lloró por todas las cosas que merecen lágrimas (Jorge Luis Borges). Isabel Peñalba —era ella, sí— lo llevó después al hotel y logró que Fernando hiciera el amor. Quería renacerlo, inaugurarlo. Ya en la mañana, chocolate con churros juntos en la cama, y cuando el poeta amanecido «varón» llegaba de vuelta a su casa encontró en el bolsillo las quinientas pesetas de la paga que ella no cobró. Y un papel, un llamado, una solicitud de amor: «para que vuelvas esta noche».

Él pensó en ella todo el día con deseo y emoción, pero el miedo de ofenderla con la paga —que además era dinero de la joven— se mezclaba con su deseo viril y con el temor de destrozar el recuerdo de aquella noche de pureza y magia. No sabía si ir o no, y otra vez fue una flor la que lo salvó de nuevo, para decidir. Compró docenas de flores tan luminosas como aquella que, nacida en el muro más cruel, había adoptado como a un bebé. Las 500 pesetas —el precio de la paga— se convirtieron en un bouquet de pimpollos con orquídeas y magnolias. Las dejó en la conserjería del hotel, con una tarjeta: «Para Isabel, mi primer amor». Franz Kafka escribió que cuando uno se empeña en subir, los escalones brotan debajo de los pies, anhelantes. Isabel fue el escalón al amor.
Almodóvar se regocija en este recodo de alba y de tal embeleso de ternura que su cámara ansía traducir.

Antes, mucho antes, el faro de Marcos había sido el cariño absoluto hacia sus padres, en quienes pensó para elegir el seudónimo con que lo conocemos. Escogió Marcos, por su papá: ¡ay!, aquella imagen de una gorra solitaria prendida en la rama de un árbol roto, cuando un bombardeo lo asesinó; los ojos desolados del hijo tenían 17 años. Decidió apellidarse Ana, por la mamá. Abnegada bajo su siempre pañuelo negro en la cabeza, ella había ido a verlo a la cárcel, una vez más, pero no la dejaron entrar. Con su calvario interior por haberse enterado de que el hijo estaba condenado a muerte, comenzó a volver sobre sus pasos. Mamá Ana cayó al suelo, los guardias la golpearon y humillaron y ella murió en una zanja, en aquella Navidad de 1943: «...que murió de rodillas, me contaron / crucificada en un leño de llanto, / con mi nombre de hijo entre sus labios / pidiendo a Dios el fin de mis cadenas»

Candilejas
Mi pecado es terrible; / quise llenar de estrellas / el corazón del hombre
Marcos Ana

Desde su liberación en 1961, gracias a la presión internacional, pues estaba condenado a sesenta años de rejas, recorrió Europa y gran parte de la América morena. Conoció a Louis Aragon, Pablo Neruda, por fin a Rafael Alberti y María Teresa León, a Salvador Allende, Nicolás Guillén, Picasso, Yves Montand, Michel Piccoli, Prévert, Jean-Paul Sartre, Joan Báez, Miguel Ángel Asturias, Pedro Vianna y tantos más. Convirtió su vida en una defensa de la libertad, en contra de todo autoritarismo. Fundó y dirigió en París, hasta el final del franquismo, el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE), que presidió Picasso. Y cada persona que lo entrevistaba, y aún hoy, le repite una pregunta: ¿Vio en prisión al enorme poeta, alma de cristal, Miguel Hernández? Sí, lo había visto. Al «Fuego azul de la poesía» —como lo llamaba Neruda—, el franquismo lo había asesinado a los 31 años, con una tuberculosis ponzoñosa a la que sus verdugos jamás atendieron.

A los dos años de su libertad, Marcos conoció a Vida Sender, quien fue su mujer por muchos años. Hoy están separados, pero conservan una amistad cada vez más honda y el amor de los dos hacia «Marquitos», con quien vive. Es el hijo de ambos —hoy camarógrafo, fotógrafo y documentalista—, la ofrenda mayor que recibió de la libertad.

Pero hubo otras más. Como el reencuentro con aquella música de acordeones y violines que, de una orquesta lejana, había escuchado en la cárcel de Burgos en la Navidad del ’60. Nunca supo el nombre y, aunque la buscó con obsesión, sin ese dato y sin poderla tararear, no era posible hallarla.
Después, el vértigo de los viajes lo llevó a Copenhague, donde le habían asignado para hospedarse la casa de… Karen. Alta, bella, fascinante, la diosa nórdica no podía entenderse con él más que por señas. Marcos no hablaba una palabra de inglés, y ni pensar en el danés. Desde un sillón, la miraba, cohibido —más aún cada minuto—, sin poder pronunciar una palabra; y ella lo percibió: lo acomodó en el canapé, apagó las luces para crear un ambiente tenue que ayudara al reposo, puso cierta música en el tocadiscos y se dispuso a dejarlo descansar.

Entonces, la sonrisa de la vida. El milagro. La melodía que el poeta estaba escuchando era la de la película «Candilejas», la misma de aquella Navidad; la que tanto había buscado. La música le provocó un sobresalto que hizo a Karen volver, inquieta, y sentarse con él, casi en él. El resto fue el abrazo en silencio, la vibración al unísono, y el lenguaje del amor y la pasión. En los cinco días de su permanencia en Dinamarca y en tantos otros de su vida libre, el encantamiento pobló de estrellas al héroe que llena de estrellas el corazón del hombre.

«Decidme cómo es un árbol», clamaba Marcos Ana en el poema que dio el nombre al último libro. Hoy, ya todos los bosques, todos los pájaros y todos los ríos le contaron su historia. Hoy se reconoce como un «árbol milagroso», porque sigue dignificando la condición humana. Y se abraza a la palabra de su admirado Paul Éluard: «Y serán recompensados los que ríen de horror».

Cristina Castello, en revista "Playboy" de México, Octubre 2008